Álvaro P-FF: "Así son los tiempos, en vez de que te arranquen carteles de la calle, hay que buscar «likes»"

Foto de portada de Álvaro P-FF durante la entrevista en su estudio de madrid con cartelería suya de fondo

El ilustrador y diseñador, Álvaro P-FF habla sobre su larga carrera plasmada en carteles y portadas de artistas nacionales e internacionales

 

DIEGO ARIAS 

Álvaro Pérez Fajardo (Madrid, 1973) lleva 20 años trazando la estética y refinando el concepto de imagen de posters y portadas para artistas como Enrique Bunbury,  Andrés Calamaro, M-Clan, Los Coronas,  Lana del Rey, Lucinda Williams, The Jayhawks o Cracker. Desde su estudio en Madrid comparte historias de vida, su proceso creativo y como la música ha llenado su universo desde sus días de rock malasañero hasta el presente. Su sólida carrera como artista gráfico le hace parte  esencial de la escena musical española.

 

Álvaro, me gustaría que nos comentaras brevemente tu biografía.

Cuándo terminé el instituto yo quería ser productor de discos, hice un curso de sonido pero ahí me di cuenta que no era mi camino, tengo un canto rodado por oído (Risas). Empecé a estudiar publicidad y me metí en diseño; como mi mundo era la música, todos mi amigos tenían grupos musicales, sacaban discos o trabajaban en compañías de la industria musical. Empecé a diseñar carteles para ellos porque era lo que más me gustaba. Eso fue hace 20 años, yo ahora tengo 45; creo que empecé a diseñar discos con 24.Terminé la carrera, estuve trabajando en varios lugares… Después, con mi hermano (El fotógrafo Juan Perez Fajardo) creamos otro estudio que se llamaba “Fly Multimedia”. Más tarde cada uno emprendió su propio camino y hará unos 15 años nos volvimos a juntar y bueno, empezamos a trabajar con los amigos, con los grupos que es lo que realmente nos gusta, con lo que realmente disfrutamos mucho y ahora mismo el 100% del trabajo de The Fly Factory es música.

¿Cómo se inició esta relación tan estrecha con la música?

Cuando éramos adolescentes empezamos a salir por Malasaña, entramos a pinchar en garitos y con todos nuestros amigos montamos grupos; mi hermano montó un grupo, yo monté un grupo, y al final éramos la pandilla: Los Protones, Los Berracos, etc; Y  los que no tenían grupo trabajaban en la industria musical.

Has trabajado con Lana del Rey, por ejemplo, ¿Cómo ha sido trabajar con artistas internacionales?

También con Korn, Cracker, The Jayhwaks, Redd Kross, The Travoltas… Con los artistas internacionales son los promotores los que te llaman. Ellos son los que te dicen “Oye me gusta mucho tu trabajo”  y tú lo haces; se lo enseñan al grupo, y a veces se triunfa y otras que no.

De tantos artistas, ¿Con cuál has tenido la mejor experiencia o la más interesante?

Yo creo que Bunbury. Ha sido muy intenso, llevamos trabajando no se si 3 años o 4 años… Hicimos toda la cartelería y toda la gira mexicana con Calamaro, de ahí salió un disco, de Area 51 (2014, Warner Music Spain) otro. Después sacó el unplugged tour, hicimos toda la gira. También hicimos las cajas de duetos y las cajas de versiones, Expectativas y ahora está sacando una caja de recopilación que se llama Canciones que es 1987-2017. En vinilo ahora sacamos 4 discos dobles más un libro y después la versión en CD, las dos cajas son de 4 discos cada una, el unplugged son 3 discos, etc. De verdad que en este tiempo ha sido espectacular, o sea, la cantidad de trabajo que hemos hecho… Y Enrique, de verdad, te da una visibilidad mundial, y es un tío de puta madre y me lo he pasado muy bien con él.

alta fidelidad

¿ Prefieres hacer carteles?

Me gusta más la cartelería. Yo soy un poco impaciente, soy muy nervioso. Me gusta pasar de un proyecto a otro, entonces con la cartelería vas directo: es un cartel, es un dibujo y me encanta.La portada del disco también, pero claro, es la portada, la contraportada, el interior, el libreto, la adaptación a CD… Entonces ya se alarga mucho.

¿Cómo es ese proceso creativo para la carátula de un disco?

Y en el fondo me gusta que me cuenten ellos como ven el disco, que colores ven, como se imaginan las cosas. Yo les digo: “¿Qué ves tu? ¿Qué te gusta mío? ¿Qué te gusta de otra gente? Dime que te gusta”, y yo a partir de ahí, veo por dónde tiro, o sea, ya sé por dónde vas tú y yo busco el mejor lugar al que creo que puedo ir para tu disco.Lo que me gusta también de trabajar con la música es que cada artista te pide una cosa diferente. A mí me gusta, por ejemplo, trabajar con Bunbury y después pasar a Luis Casal, son dos mundos diferentes entonces no te aburres. Es decir, si estuviese haciendo todo el rato carteles para grupos que me gustan a mí, a lo mejor me cansaría. Calaveras, fuego, picas… El mundo rocker es así. O si fuese el pop, tienen una series de códigos que están muy establecidos pero mola poder saltar de una cosa a otra, es un desafío también intelectual, o sea, es decir  “¡Ostia! ¿Cómo me meto yo en el mundo de este tío?” Es que con Luis Casal es coger una foto suya y buscarle los colores, etc; Pues con Bunbury es para otro lado, y dentro de Bunbury cada disco es una cosa diferente. Calamaro otra cosa, etc.

¿Cómo ves la escena musical en España?

No sabría decirte. Yo vengo de un mundo muy cerrado que es del rock malasañero que teníamos una serie de códigos y el que se salía de allí era lo peor de lo peor (Risas).Yo nunca había escuchado música en español, jamás. He conocido música española a través del trabajo. Yo no había escuchado a Bunbury, no había escuchado a Calamaro, no había escuchado a los Sidecars… Yo soy muy anglófilo, entonces toda la música mía ha sido de los 60’s a los 80’s de música en inglesa y americana, eso es lo que escuchaba. A través de la cartelería y de las portadas de discos he ido conociendo mucha gente que me ha enseñado un montón y me quita muchos prejuicios, mogollón. Por ejemplo, con Rulo y La Contrabanda; le quiero un montón, nos hemos hecho muy amigos pero yo no escuchaba a Rulo antes. Yo no se si me gusta o tengo un síndrome de Estocolmo con ellos (Risas) porque como les quiero mucho, al final me pongo el disco, los disfruto, y termino tarareando y voy por la calle cantando Rulo. Y digo, coño, pues hace 5 años era inimaginable hacer yo eso pero bueno es lo bonito en la vida, ir avanzando y quitarte prejuicios y con esto te quitas muchos.

¿Dirías que la música española te inspira?

No, yo escucho lo mío. Yo empecé en el punk, el punk rock clásico pues que para mi son The Clash, Ramones, The Damned…Después fui hacia arriba Jesus and Mery Chain, My Bloody Valentine, Mega City Four, Weezer… todo esto fue el período mío que me pilló en los 90’s. Y a partir de ahí, ya una vez que tienes estos gustos, empiezas a investigar hacia atrás entonces te metes en los 60’s, te metes en el Soul, te metes en el Country, vas aprendiendo muchas cosas nuevas.Hay gente que no me gusta pero que si respeto, yo veo mucho documental de música. Por ejemplo, The Doors, me parecen inaguantables pero, es decir, son gente respeto un huevo, ostia, estos tíos eran unos bestias con una creatividad salvaje pero no me gusta lo que hacen. Janis Joplin me parece lo mismo, no me gusta nada lo que hace, no me pongo un disco ni harto. Joder, Led Zeppelin tiene canciones sueltas que me gustan pero,  quita bicho. Pero sí me parece que dentro de la historia de la música son muy importantes. Me pasa con Bob Marley, no me gusta nada el Reggae, me cansa, pero él me parece un tío acojonante. Con la música española me pasa un poco lo mismo, no me entusiasman muchas cosas pero hay gente que estoy descubriendo que me encanta por cómo son creativamente e intelectualmente.

Foto vertical del estudio en madrid de Álvaro PFF con cartelería y libros de fondo

¿El tema femenino en tu obra reivindica el  “Girl Power”?

Sí, es un “Girl Power” pero también es mucha más agradable para mi dibujar chicas guapas que dibujar chicos guapos. Es así de sencillo, y es mucho más comercial.Las chicas que hago tampoco son voluptuosas, son chicas monas pero muy normales. Entonces no es agresivo para la chica ni para el chico tampoco, le van a los dos; un cartel lo tienes que pensar para que le guste a todo el mundo.Mi hermano Juan y yo compartíamos habitación y nos dedicábamos a arrancar los carteles de la calle de los grupos que nos gustaban para ponerlos en casa. Para mí siempre ha sido lo molón de un cartel: que la gente quiera arrancarlo de la calle. Es el objetivo, aunque sea una putada para el grupo (Risas) pero que a la gente le guste y quiera llevárselo a su casa.

¿Cómo ha sido crear obra para una galería como es el caso de La Fiambrera en Madrid?

Con La Fiambrera, empecé a trabajar cuando abrieron. Yo nunca había hecho una obra que no fuera para la industria (musical). Entonces empecé a trabajar con ellas y a hacer exposiciones y obras pensadas para una galería de arte, que no están pensadas para un grupo. Por ejemplo, la de “No hay muro que detenga la esperanza”, esa fue escuchando a Trump. Me indignó tanto que dije: pues me pongo a dibujar.

La de “No pasarán” pues también dando vueltas sobre Madrid; a mí la Historia me gusta mucho y quería darle una perspectiva nueva, recuperar lo que fue esa gente de las brigadas internacionales, el venirse  desde otro país a pegarte cuando el mundo era muy grande, es que ahora el mundo es pequeñísimo.Ahora lo último que hecho es para la exposición sobre Mickey: son Mickey y Pato Donald besándose, y me parece que es muy importante en esta época en la que parece que otra vez la intransigencia está subiendo. Recordar que no es mas que amor que dos chicos se besen, no está mal.

¿Te molan más los vinilos o los CDs?

El vinilo es maravilloso, y no soy un pajero del sonido, para apreciarlo tienes que tener un equipazo… Desde adolescente la ida a la tiendas de discos, a rebuscar en las tiendas de segunda mano, a las ferias… Tu te compras el vinilo y lo sacas, tienes las letras de las canciones, tienes las fotos.

¿Qué vinilos te han impactado desde un punto de vista gráfico?

Los discos de The Hard Ons me volvían loco. El ilustrador de las portadas es el bajista, y es espectacular. De los primeros carteles y discos que vi ilustrados. La portada de The Clash de London Calling (1977, CBS Records) es apabullante. The Ramones: su mensaje es tan sencillo y tan potente, es ¡BANG!; El Rocket to Russia (1977, Sire Records) es una maravilla, el Ramones (1976, Sire Records) es espectacular. Son iconos.

¿Y un cartel?

En España es verdad que hasta hace muy poco -y ha sido un esfuerzo mío y de varios diseñadores- no había cartelería chula. Es decir, el concepto de hacer serigrafías, hacer ediciones limitadas… Eso yo diría que lo hemos empezado a las vez varios diseñadores españoles: Xavi en Barcelona, Mik Baro en Valencia, etc. Pero hasta hace no mucho era foto de grupo y el nombre, y poco más. Era difícil ver poster chulos porque no los habían, es que no se hacían muchos. Lo de meterle la ilustración y todo esto, diría que hace unos 10 años que se está mejorando. En  contra partida,  también la pegada en la calle ha disminuido, ahora es todo por redes sociales. Entonces es verdad que ha subido la calidad pero ha bajado la pegada; carteles de conciertos no ves muchos por la calle.Las redes sociales están muy bien para unas cosas pero han machacado otras. Así son los tiempos, así hay que adaptarse; en vez de que te arranquen carteles de la calle, hay que buscar “likes” (Risas).

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