Atmósferas ensoñadoras desde el Paisley Underground

Rain Parade

Emergency Third Rail Power Trip, primer largo de la banda estadounidense Rain Parade, es una joya escondida en la historia de la música

 

 

MIGUEL URIZ

Alrededor de una barbacoa, compartiendo experiencias y tocando la guitarra. Así surgió a principios de los años 80 el movimiento musical conocido como Paisley Underground. Eran un grupo de jóvenes que venían del punk, pero que poseían un conocimiento musical enciclopédico. Con ese saber y con una cierta necesidad de enfrentarse al dominio que por entonces ostentaba el punk, surgieron bandas como: Dream Syndicate, Green on Red o Rain Parade.

Carlos Rego en su libro “Nuevo Rock Americano, años 80. Luces y sombras de un espejismo” explica con precisión y detalle que el nombre de este movimiento musical viene de la traducción de paisley, tejido que aquí conocemos como cachemir y que se asocia a la experiencia psicodélica. Rain Parade es la banda que mejor se ajusta a esta etiqueta, su sonido lisérgico puede presumir de codearse con el mejor rock psicodélico de finales de los 60, y su poca repercusión comercial lo convierte en un clásico de culto.

La historia de esta banda comienza ya en el año 1981, cuando los hermanos Roback junto a Matt Piucci forman el trío de folk-rock The Sidewalks. Aunque por aquella época su senda artística tenía más que ver con el sonido Merseybeat y el rythm & blues, pronto empezaron a indagar en nuevas texturas, en arreglos más complejos, e incorporaron nuevos instrumentos a su música. No será por lo tanto hasta 1983 cuando con dos nuevas incorporaciones se forme definitivamente The Rain Parade: David Roback (voz y guitarra), Steven Roback (bajo), Matt Piucci (guitarra), Will Glenn (teclados y violín) y Eddie Kalwa (batería).

Después de pasar mucho tiempo tocando solo para ellos, el sonido al que deseaban acercarse iba llegando. El éxito que cosecharon en la radio universitaria con su primer sencillo les abrió las puertas a grabar su primer disco —Emergency Third  Rail Power Trip— en la discográfica Enigma. En este disco se encuentran influencias de bandas como Love, The Byrds o The Clash, así como un talento inaudito para crear unos magníficos arreglos. El primer trabajo de The Rain Parade es uno de esos clásicos que la historia olvida sin saber muy bien el porqué, su descubrimiento convierte una tarde cualquiera en un momento absolutamente mágico.

El disco abre con “Talking in My Sleep” y “This Can´t Be Today”, dos demostraciones magistrales de la mejor psicodelia, que recuerdan a los Beatles de Revolver mezclados con las influencias punk que adquirieron en la escena de Los Angeles. Este disco incluye más canciones reseñables que nos harán emocionarnos en su escucha, “Carolyn´s Song” es una de ellas, a pesar de bajar el ritmo del disco sus melodías lentas y cuidadas son como una brisa de aire en pleno verano. “What´s She Done to Your Mind” vuelve a levantar el ánimo en este disco con un folk eléctrico de guitarras luminosas y perfectas armonías vocales marca de la casa The Byrds. Como cierre, nos encontramos con “Kalescoipe” que mediante la utilización de unos singulares teclados y el sitar se convierte en un broche de oro perfecto para este disco.

David Roback tuvo una importancia especial en este disco, ya no solo porque figure en los títulos de crédito como productor, sino también en la demostración de que a su marcha para realizar nuevos proyectos musicales, como Opal o Mazzy Star, la banda perdió la identidad sonora que tantos años le había costado alcanzar. Sin embargo, cabe también destacar lo bien trabajada que está la sección rítmica en este álbum, sobre todo en los tres últimos cortes del disco en los que podemos escuchar como bajo y batería llevan el peso de las canciones.

En una entrevista Steve Roback confesó que el grupo sirvió de terapia para todos ellos. “Todos nos sentíamos  perdidos o desesperanzados en lo personal, y el grupo era algo así con un intento idealista de crear un lugar en el que pudiéramos sentirnos bien de verdad”, comentaba Roback en unas declaraciones incluidas en el libro de Carlos Rego. Una vez más la música como refugio, una vez más la música como remedio ante la desesperanza.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *