Cuarenta años de Los Secretos

Los Secretos celebran 40 años  junto a Ron Sexmith o Jackson Browne ante más de 10.000 personas

 

JUANJO RIESGO

En el verano madrileño recién estrenado, y con una gran oferta de música en directo reflejada principalmente en festivales, conviene destacar el concierto de una de las bandas más veteranas y exitosas de este país: Los Secretos. El grupo madrileño tuvo la virtud de congregar, en su cuadragésimo cumpleaños, a sus fans de toda la vida y a los hijos de quienes les vieron nacer como banda en los ochenta en un abarrotado Wizink Center.

Siempre de cara al público, la banda estrenaba una configuración muy particular del escenario que permitía que el show se viera por los cuatro costados, con cinco puntos distintos desde donde cantar y hasta un escenario supletorio para algunas de las piezas más intimistas; como la conmovedora Aunque tú no lo sepas

Empezaron a fluir las canciones mientras los motores de la banda se iban calentando y adaptando al ambiente y, sobre todo, a la sofisticada configuración de los micros, los altavoces y a la disposición de los propios miembros de la banda. Desde Solo ha sido un sueño hasta la melódica y deliciosa No me imagino, pasando por un buen puñado de éxitos, como Que solo estás o Y no amanece, llegamos a uno de los puntos de inflexión de la noche. Fue cuando Álvaro invitó a subir al escenario a Lou Marini, saxofonista de los Blues Brothers, colaborador de Aerosmith, Aretha Franklin, James Taylor, B.B. King, Meat Loaf y otras grandes figuras de la música americana. Muchos de los que estábamos allí nos acordábamos de la mítica escena de Granujas a Todo Ritmo (The Blues Brothers) en la que Lou, con un delantal y paseando por la barra del bar, acompañaba al saxo a la reina del soul, Aretha, mientras cantaba Think.  Y todo esto, delante de los Blues Brothers, que intentaban reclutar a Lou y al marido de Aretha para volver a la carretera. Con este maestro del saxo interpretaron una preciosa versión del clásico Buena chica que encandiló al público y elevó el nivel del espectáculo y el espíritu de los fans.

secretos

Llegados a este punto, el público asiste al momento mágico de Jorge Blas en homenaje al inigualable Enrique Urquijo, unos de los artistas con más sensibilidad y más queridos del pop-rock español, presente durante todo el concierto y en la música que han hecho Los Secretos durante casi veinte años sin Enrique.

El repertorio de clásicos y de guitarras, que Álvaro y Ramón cambiaban prácticamente en cada canción, y después de Ojos de Gata, coreada por el público, y de Cambio de Planes, Álvaro sube al escenario al magnifico cantautor canadiense Ron Sexmith, que, con su guitarra y su maravillosa voz acompañó a la banda en una versión de su éxito Get in Line. Fue otro de los grandes momentos de la noche, rematado por una versión del Eres Tú de Mocedades, canción que siempre encandiló a Ron y que anoche cantaron acompañándole la gran mayoría de los asistentes, dejando poca opción para esconder la edad.

En este punto álgido de la noche y después de otro de los himnos de los precursores de la movida madrileña, Quiero Beber, sube al escenario uno los más grandes de la música americana, Jackson Browne, autor de himnos como Running on Empty o Take it easy, ésta última escrita con su gran amigo y socio Glen Frey, de los Eagles. Perfectamente engranado con la banda, cantan Algo Prestado y Como un corazón, fieles y deliciosas versiones de Call it a Loan y In a Shape of a Heart.

La carrera de Los Secretos, su estilo y sus canciones, han estado inspiradas desde sus inicios por la new wave británica y por cantautores y bandas americanas como The Byrds, Eagles o el propio Jackson Browne y muchos de sus éxitos deprenden esa esencia californiana o fronteriza que se mezclaba con los acordes y melodías que inundaron el Wizink Center.

El último tercio de la noche estuvo plagado de auténticos himnos como Gracias por Elegirme, Ojos de Perdida y, cómo no, Déjame. Ni que decir tiene que, a estas alturas de la noche, el antiguo Palacio de los Deportes era una auténtica fiesta, con más diez mil almas coreando la banda sonora de su juventud y con un sonido mejorado y mas intenso que en la primera parte del concierto.

Pero a tu Lado, María, La Calle del Olvido y Otra Tarde en la recta final y como remate, la banda y los invitados desplegaron un auténtico espectáculo con Stay, con Browne al frente de esta super banda, con unos solos de saxo de Lou y de pedal steel de Ramón absolutamente espectaculares.

Que una banda celebre cuarenta años en los escenarios, produciendo discos y éxitos de forma ininterrumpida y que siga emocionando y haciendo cantar y saltar al público solo es posible por su creatividad, por su trabajo, por su capacidad de adaptación y, por supuesto, por la fidelidad a sus raíces musicales. Sin olvidar el cariño y la simpatía que trasmiten a un público fiel que prácticamente les consideran de la familia.

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