Nat Simons, una luz que nunca se apaga

La artista madrileña está de gira por España presentando su segundo disco ‘Lights’, que ha contado con la colaboración de Hiss Golden Messenger y Gary Louris (Jayhawks) a la producción

 

MARÍA F. CANET

Hace unos años, Nat Simons (Madrid, 1985) trabajaba doce horas al día en una tienda mientras soñaba con dedicarse exclusivamente a la música. Gracias a ese sueldo grabó su primer LP, Home On High (2013), con el que destacó en el panorama de la americana nacional. Hoy puede presumir de haber cumplido ese sueño mientras recorre los escenarios españoles presentando su segundo disco, Lights, grabado en Carolina del Norte bajo la producción de Gary Louris (The Jayhawks). El título hace referencia al renacer que ha experimentado la artista en el último año: “Cuando escuché Home On High después de grabar este disco me impactó muchísimo, dije «dios mío, ¿quién es esta persona?» Se me notaba hasta el cansancio de la época. Me gusta escucharlo porque estaba puteada y se nota”, afirma entre risas.

No es el único cambio que ha experimentado la cantante. El EP Trouble Man (2015) fue un punto de inflexión respecto al sonido: “Quería grabar algo que fuera más intenso, que sonara como en directo, hice el experimento con el EP y supe hacia dónde quería ir”. El encargado de materializarlo fue Gary Louris, con quién Nat coincidió en una de las ediciones del Huercasa Country Festival: “Le envié unas demos y dijo que me quería producir. Luego se mudó a Carolina del Norte y ahí comenzó todo”. Además de Gary Louris, otro nombre a destacar es el de Hiss Golden Messenger, banda de Carolina del Norte que acompañó a la madrileña durante la grabación: “Cuando me dijeron que iban a ser la banda aluciné, porque ya los conocía y me parecían la ostia. Pensé que le iban a dar un toque diferente al disco; no son la típica banda de americana al uso, tienen una personalidad especial. Ya tenían la conexión y eso se nota”.

Simons admite que la aventura americana supuso un reto: “Me preparé mucho antes de llegar porque quería tener un buen nivel. Me fui con las canciones ya listas, sabía que iba a tener solo dos semanas porque Gary se iba de gira y los demás músicos tenían trabajo. Cuando empezamos a grabar parecía que llevaba tocando con ellos mucho tiempo; me llevaban, me elevaban”. Una amplia sonrisa aparece en su rostro al recordar aquellos días: “Me han hecho mejor cantando y tocando. Me ha sorprendido que se lo tomaban como si fuera su disco, con la misma ilusión. Se ponen al servicio de lo que vas a hacer, no quieren imponerte una idea, son muy profesionales y van al grano, no se andan con rodeos”.

A pesar de estar bajo el influjo de la americana, Lights embarca al oyente en “un viaje con la música” a través de diversos estilos, donde el rock brilla especialmente: “Me gustan los discos muy variados, escucho mucha música diferente y al final todo eso se queda ahí. Quería que este disco sonara más eléctrico porque tenía esa espina”. De esa unión entre country y rock nacieron grupos como Tom Petty & The Heartbrakers. En esta ocasión, el rubio de Florida ha sido una referencia mayúscula para la artista, al que afirma tener muy presente en temas como ‘You Just Can’t Imagine’: “Estábamos barajando varias ideas para hacer una versión, entre ellas Fleetwood Mac, pero, es de coña, dio la casualidad de que murió Petty, y me dije «tengo que hacerlo porque si no me voy a arrepentir». Quería que encajara con el sonido del disco, que no fuera un pegote, e hicimos ‘Learning To Fly’”.

Las armonías vocales son otro de los puntos fuertes del disco, algo que ha heredado de artistas como Nikki Lane o Sam Outlaw, que reinventan el sonido tradicional de la americana: “Estaba muy obsesionada con las armonías vocales, a la hora de componer ya estaba pensando en ellas”. Junto a su hermana Helena ha creado un tándem perfecto a lo First Aid Kit: “Siempre hemos cantado juntas y ahora que ha vuelto a Madrid la he incorporado a la banda”.

Entre historias de amor y desamor, de carreteras infinitas y veranos que no acaban, los indios norteamericanos tienen un protagonismo especial: “Hace unos años hice un concierto y se me acercó el artista Miguel Ángel Blanco, que tiene una historia muy particular, para pedirme que le hiciera una canción para su exposición (‘La Ilusión del Lejano Oeste’) sobre los indios americanos. Me puse a investigar, y la historia de Toro Sentado me inspiró mucho”. De esa mitología nacieron ‘Golden Feather’ —que escribió con sumo respeto ya que “en Estados Unidos hay que tener mucho cuidado al tratar este tema”— e ‘Into The Woods’, que cuenta la historia de Blanco.

La cantante contempla con expectación el surgimiento de una nueva generación dedicada a la americana en nuestro país, entre los que se encuentran Joana Serrat, Red Beard o Virginia Maestro entre otros: “No sé si es por Huercasa, pero hay muchos grupos americanos que vienen a tocar a España y parece que el público se está acostumbrando. Cuando empecé no había esa escena, en España este género estaba un poco abandonado”. Nat Simons parece haber encontrado su propia luz. Esperemos que nunca se apague.

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