Diavlo: en el infierno también se baila

La banda que más expectación ha levantado en el rock nacional durante los últimos meses, publica su primer LP, Diferente 

 

PABLO CRUZ/CELIA GALEANO

El diablo ha sido una solemne y constante presencia en el mundo del rock desde sus inicios: de los oscuros rituales que representaba en escena Screamin’ Jay Hawkins a la irreverente provocación del primer Marilyn Manson, pasando por la influencia de Aleister Crowley en toda la obra de Led Zeppelin. Sin embargo, es la faceta más hedonista del Ángel Caído la misma que movió a AC/DC o Mötley Crüe a grabar Highway to Hell y Shout at the Devilla que parece seducir a la nueva banda formada por el ex-Dover Jesús Antúnez (batería) y dos auténticos currantes de la escena madrileña: Eduardo de la Mata (guitarra y voz principal) y Mario Díez (bajo y voces).

El germen de Diavlo surge de un proyecto de música electrónica en el que coinciden brevemente Jesús y Edu acompañando a DJ Uner. Más tarde, a Jesús le encargan para una campaña publicitaria en Reino Unido un tema a lo Band of Skulls y se acuerda de Edu: “Ahí comenzamos a trabajar en lo que realmente era nuestro destino, que era una banda de rock. Con Uner creo que tanto él como yo estábamos como pez fuera del agua”, apunta Jesús en su local de ensayo, que también hace las veces de estudio de grabación.

Lucifer, Belcebú, Mefisto, Baphomet… son incontables los nombres que ha recibido a lo largo de la historia la más alta personificación del mal. Sólo hacía falta cambiarle una letra al más habitual para alumbrar a Diavlo. “Diablo estaba pillado por un videojuego y además tienes a Vóland, el demonio de El Maestro y Margarita”, comenta Edu. Para cerrar el círculo de referencias demoníacas en el mundo del rock, la novela de Mijaíl Bulgakov fue la principal inspiración de Jagger para escribir la letra de Sympathy for the Devil. “Con lo que no tiene nada que ver, a pesar de lo pueda pensar alguna gente, es con Devil Came to Me (el famoso tema con el que su antigua banda, Dover, dio el saltó a la fama en 1997)”, aclara Jesús.

 

Con un buen nombre y dos sencillos en la calle Diablo y Paraíso, sólo faltaba completar la familia constituyéndose en un vigoroso power trío con la llegada de Mario, que convenció a Edu tocando a la acústica Holy Wars, de Megadeth. Para Mario (que con seis años atronaba a sus vecinos con Late at Night, tercer álbum de su ahora compañero de banda) no ha supuesto ningún problema asumir el papel de bajista en lugar de la voz principal, como es habitual en sus otros proyectos. Al contrario, asegura que “es algo nuevo y fresco” para él. “Al fin y al cabo, no dejo de cantar: lo mejor que me podría imaginar es tocar el bajo y cantar en esta banda”.

No dejar de cantar provoca una retadora competencia con Edu, que incluso aparece durante la entrevista con un apasionado debate sobre bandas en las que una segunda voz era capaz de hacer sombra al cantante principal: Glenn Hughes en Mk III de Deep Purple (la voz que inspiró a Mario a comenzar a cantar); Nuno Bettencourt en Extreme o Richie Sambora en Bon Jovi. Mario zanja el debate con una referencia conciliadora a los Beatles: “Es como Harrison para Paul y Lennon. Parece que no, pero quitas el coro de Harrison y ya no es lo mismo”.

Aquí se empiezan a vislumbrar las dos caras creativas que se cruzan en Diavlo: Edu y Mario admiran con fervor a los Beatles y el rock clásico de los 70. Jesús amplía el espectro hasta el rock más alternativo e incluso hasta el indie español. Llegado este punto es inevitable acordarse de Dover. “Éramos demasiado rockeros para el indie aunque saliéramos de una compañía independiente”, asegura Jesús. Una etapa que el ex-Dover no recuerda con especial cariño: “El ambiente era raro. Todo era denso y complicado. Teníamos mucho éxito, las cosas iban de maravilla y, sin embargo, todo era difícil”. Por eso, se encarga de inculcar ahora un concepto diferente de banda en la que todos son una familia, como los tres mosqueteros: “No hay egos, todos somos uno”, asegura.

Un monstruo rock de tres cabezas que conjuga en su primer disco potentes riffs y melodías que recuerdan a bandas actuales como Queens of the Stone Age (patentes hasta en la estética del videoclip de Paraíso), Muse, Royal Blood o Eagles of Death Metal. Sin embargo, el mismo Edu señala que apenas ha escuchado a algunas de estas bandas y, para mostrar lo dispar de sus influencias, han colgado una lista en Spotify con canciones de Redd Kross, Steely Dan, Devo o Duran Duran. Y todo con un objetivo muy directo: “Queremos que pongas el disco y te apetezca bailar”.

A pesar de esas referencias, lo que tuvieron claro desde el principio es que querían cantar en castellano: “Yo no me veo defendiendo algo en inglés. Quiero que la gente que tenga delante me entienda y expresarme en el idioma en el que pienso”, matiza Edu. Quizá sea ese el punto que les dota de un sonido único y que les llevó a participar en el programa La Hora Musa el retorno triunfal de la música al prime time de la televisión española con sólo dos canciones publicadas hasta esa fecha.

El año del Diavlo arranca con la publicación de Diferente producido por Jesús y mezclado por él mismo con la colaboración de Dani Alcover, que ya produjo Devil Came to Me  y la grabación en Los Ángeles, California, del videoclip del que será su siguiente single, ‘Malahierba’. Continúa en febrero con una pequeña gira de presentación que les llevará a Bilbao (08/02), Santander (09/02), Madrid (14/02) y Valencia (23/02). En los conciertos, además de tocar íntegro su disco de debut, también habrá espacio para versiones y algunas de las canciones que formarán parte de la continuación de Diferente (AAA Records) que, prometen, no se hará esperar. Mientras tanto, recordad: “El Diavlo os ama”.

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