Luke Winslow-King: “la Americana vive un buen momento, aunque no necesariamente de mejor calidad"

Luke Winslow-King a contraluz con una guitarra

Hablamos con una de las nuevas voces más reconocidas de la música norteamericana de raíces durante la gira de presentación en España de su último álbum, Blue Mesa

 

CRISTINA G. HERNÁNDEZ / JUANJO RIESGO

Acaba de terminar la prueba de sonido, se presenta y ofrece asiento en una esquina de la sala ajeno al trajín propio de los últimos preparativos previos a un concierto. Antes de comenzar la entrevista pide que no se hagan muchas fotos y bromea sobre su aspecto cansado tras haber pasado la mitad del día en la furgoneta.

La última vez que Luke Winslow-King (Cadillac, 1983) pisó Madrid fue en 2016 para presentar I’m Glad Trouble Don’t Last Always (Bloodshot, 2016), su anterior disco. Aún tímido con los sonidos eléctricos, ya entonces coqueteaba con ellos en temas como ‘No More Crying Today’, en el que dejaba entrever qué camino seguiría con Blue Mesa, su disco más eléctrico hasta la fecha, lejos de las influencias country y jazz que cultivó en anteriores álbumes como The Coming Tide (Bloodshot, 2013) y Everlasting Arms (Bloodshot, 2014).

Winslow-King asegura sentirse cómodo con este cambio porque el blues y el rock and roll son la música con la que creció y con la que se educó musicalmente. “Cuando tenía 13 años monté una banda de rock and roll y tocábamos Jimmy Hendrix, Stevie Ray Vaughan, BB King, Rolling Stones… Como una banda de versiones que éramos, viajábamos y dábamos algunos conciertos. Me siento cómodo porque de alguna forma se parece a aquello, pero ahora las letras y las canciones han evolucionado y son originales”. Sin embargo, no reconoce su aproximación a sonidos más blues como algo premeditado porque “cuando escribo, intento hacer mi propio género y al escribir mis canciones con mi estilo no siento que esté imitando nada”.

A diferencia de los discos anteriores —escritos en la carretera, rápidamente—, Blue Mesa explora diferentes historias y experiencias fruto de sus grandes cambios vitales de los últimos años y con el trasfondo del suroeste de Estados Unidos como escenario: desde un divorcio hasta la mudanza de Louisiana a su Cadillac natal, al norte de Michigan, pasando por una breve estancia en la cárcel al ser arrestado por posesión de marihuana, de la que salieron ‘Break Down the Walls’ y ‘Old Ages’, un tema nuevo presentado durante la gira. El dinamismo de los nuevos temas y la electrificación de su sonido aportan una sensación de optimismo que “no deja de ser realista”, dice, “pero definitivamente, hay una luz al final del túnel en Blue Mesa”.

 

“Cuando escribo, intento hacer mi propio género y al escribir mis canciones con mi estilo no siento que esté imitando nada”

 

Quizá la grabación íntegra del álbum en la Toscana tuvo algo que ver con ese optimismo que desprenden canciones como ‘Leghorn Women’ o ‘Chicken Dinner’. “Influyó en nuestro buen humor. Nuestro guitarrista Roberto [Luti] es de la Toscana. Estábamos de gira y nos tomamos una semana de descanso. Él conocía un estudio y nos metimos a grabar. Era precioso, las ventanas estaban abiertas y podías ver las colinas típicas de la Toscana. Además, el dueño era totalmente ciego pero con una sensibilidad increíble, le veías manejarse perfectamente en el estudio e incluso ir en bicicleta al pueblo sólo, guiándose por los sonidos que hacía y que rebotaban en las paredes”.

Tanto Luke Winslow-King como su mano derecha, Roberto Luti (Livorno, 1977), pertenecen a una generación de músicos alrededor de los 30 años (como Margo Price, Chris Stapleton, Lukas Nelson o Nikki Lane) que están regenerando y devolviendo el interés del público en la Americana, algo que no se veía desde los años 70. Sin embargo, Winslow-King no se cuelga ninguna medalla: “creo que ha habido mejores generaciones de música tradicional norteamericana antes de que se perdiera. Vivimos un buen momento para la música porque hay más gente escuchándola y creándola, pero no creo que necesariamente sea de mejor calidad. Lo que pasó en los 60 y 70 fue un renacimiento de la música norteamericana que había comenzado en el siglo XIX, e incluso antes, pero fue grabado y promocionado en esas dos décadas y eso es lo que recordamos”.

Aun así, las salas se deshacen en aplausos incluso antes de que Luti termine el solo, ya sea con la ya mencionada ‘No More Crying Today’ o con temas más lentos como ‘Farewell Blues’, del último álbum.  Hablando del público, Winslow-King se sorprende de que no haya más gente joven en conciertos de Americana, en los que la edad media de los asistentes supera los 40 años: “he hablado con el promotor para que dentro de unos años las salas tengan acceso para discapacitados para que nuestro público pueda entrar”, bromea.  Sobre el público español, dice sentirse halagado de que dedique tiempo a sus canciones y a su música más que en cualquier otro sitio: “la gente busca la experiencia, pasarlo bien y compartirlo con sus amigos y la banda que está tocando en directo”.

De cara al futuro, Luke Winslow-King no sabe si continuará en este terreno más blues. Por lo pronto anuncia que habrá “muchos temas eléctricos” en el nuevo disco que comenzará a grabar próximamente. Su inspiración, asegura, es vivir su vida y la carretera: “voy donde las canciones me llevan”.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *