Repion, el 'power-trío' de rock contra el desencanto

El trío cántabro-madrileño publica Donde Escapa la Luz  bajo la producción de Paco Loco, una apuesta con un sonido más contundente y letras de corte generacional

 

MARÍA F. CANET 

Libros que cohabitan con botellas de ginebra medio vacías, una acreditación como artista de la última edición del Mad Cool y un panfleto que proclama “la moda que explota no mola” habitan la estantería. Mientras, vinilos de Muddy Waters, Led Zeppelin y los Rolling Stones presiden el salón del piso que comparten Teresa Iñesta (Camargo, 1996) y Álvaro Prados (Madrid, 1991), batería y bajo de Repion, y que frecuentemente visita Marina Iñesta (Camargo, 1993), voz y guitarra, en el céntrico barrio de Lavapiés. Un salón que en muchas ocasiones ha servido como local de ensayo improvisado y que es el escenario de la portada de su nuevo EP, Donde Escapa la Luz (autoeditado, 2018).

Alabada por artistas como Quique González, la banda cántabro-madrileña ha irrumpido con la fuerza del destello que surge en la tormenta en el panorama musical, combinando potentes melodías con letras afiladas. Una propuesta original más allá de los géneros: “Cada vez que nos preguntan por nuestro estilo nos inventamos una etiqueta nueva, la última ha sido power-trío pop grunge”, bromea Teresa. Álvaro añade: “Obviamente hay algo de rock, pero no somos una banda de estilo”. Si bien el power-trío mantiene la oscuridad de sus anteriores trabajos –La Lágrima y la Naranja (2014), Amapola Dueles (2016)-, Donde Escapa La Luz supone un giro hacia un sonido más contundente, marcado por los cambios de ritmo en las melodías. “Queríamos algo más inmediato que un disco y empezar a rodar con Álvaro -se incorporó hace un año- de ahí la idea de grabar un EP. El problema que teníamos con las anteriores cosas que habíamos grabado es que no conservaba la esencia que tenemos en directo, que es lo que más llama la atención de Repion”, apunta Teresa.

El responsable de mantener esa impronta en los nuevos temas ha sido Paco Loco (Bunbury, Nacho Vegas). “Marca su sello en el sonido, todos los discos que produce suenan a él”, afirma Álvaro. Un EP grabado en directo en el estudio que el productor tiene en El Puerto de Santa María (Cádiz). “Tiene un bungalow espectacular para las bandas y vivimos en el estudio, de hecho, no vimos nada del Puerto de Santa María (risas). Fueron cuatro días en los que sólo existía la grabación”, comentan mientras llenan sus vasos de cerveza.

Seis nuevas canciones, cuyas letras han compuesto conjuntamente las hermanas Iñesta, surgidas del enfado y la rabia, palpables en la voz de Marina: “Algo muy característico de Repion es que las letras empiezan desde la mierda, desde la máxima oscuridad, pero luego es como, venga, vamos a pensar que hay algo mejor”. Estos ‘millenials’ han querido reivindicar a una generación marcada por el desencanto en los noventa. “Somos la generación más formada pero el contexto es difícil. Me parece injusta la imagen que se da nosotros, como que estamos atontados. Pasó en los sesenta, tenían una visión de las nuevas generaciones como demasiado abierta, liberal, y ahora pasa algo parecido; nosotros venimos a hacer las cosas de otra manera y por eso y se nos tacha con prejuicios. Ahora se está viendo, hay gente joven haciendo cosas mucho más interesantes que las que se hacían hace unos 5 ó 7 años”, sentencia Álvaro.

Como muchos jóvenes, los tres compaginan su proyecto musical con trabajo o estudios. Álvaro es profesor de guitarra, Teresa estudia Comunicación Audiovisual y Marina -ausente en la entrevista por motivos laborales- compagina su trabajo de enfermera con Repion y como guitarrista de la banda de Mikel Erentxun. “Mi hermana está muy integrada en la banda de Erentxun, ha avanzado muchísimo con la guitarra, ha sido muy positivo para ella y para nosotros. A veces es duro compaginarlo pero con organización y tiempo lo llevamos bien. Para nosotras Repion siempre ha sido un proyecto serio, pero si quieres vivir de la música es normal compaginar varias cosas”.

Coetáneos de una nueva oleada de artistas como Ángel Stanich o Rosalía, destacan los cambios que la juventud está provocando en la industria. “Es necesario que fuera mainstream algo diferente. El problema es la calidad, si todo el mundo está escuchando algo que mola un montón, es bueno”, dice Álvaro. Un cambio que, según su opinión, los medios de comunicación han tardado en reflejar: “Gracias a Dios ha salido La Hora Musa porque no había nada, y no será por falta de escena: los festivales están llenos, hay mucha gente haciendo cosas súper interesantes, y los medios han vivido de espaldas mucho tiempo. Ahora empiezan a darse cuenta de que no todo el mundo quiere consumir lo que nos han metido desde pequeños que es 40 Principales y OT”. En cuanto al talent show, que se ha querido vender como símbolo millenial, Teresa opina: “Lo que se valora es que seas el producto más vendible y que en cuatro meses te hagas artista, y eso la gente se lo cree”. Y Álvaro añade: “Para empezar, sólo buscan intérpretes y más que intérpretes que tengan un sello personal, que se adapten un poco a todo. En OT no prima la diferencia, sino lo que rodea a la música, que es el lado más frívolo”.

Conscientes de los cambios provocados por las plataformas digitales a la hora de consumir música, han querido cuidar el formato físico contando con la fotógrafa Laura Hojas –“sólo dispara en analógico”- y una ilustradora. “Ahora yo no me compro un disco a no ser que la banda me flipe o que me llame mucho el formato, hay que hacer que merezca la pena”, destaca Teresa.

En cuanto al directo admiten estar preparando “caña a saco” mientras buscan cómo adaptar el sello Paco Loco al formato trío: “Por ejemplo los ruidos y sintetizadores de ‘País Interior’ o el slide que tocó en ‘Las Flores en Invierno’”. Otra de las sorpresas será ver cómo las hermanas alternan papeles: “La batería de Ciudad de Vacaciones la grabé yo, pero en directo la toca mi hermana y canto yo” cuenta Teresa.

Las litronas de cerveza ya están vacías cuando confiesan entre risas haber recibido por error unos mapas de Luxemburgo en vez de los carteles promocionales que habían encargado. Quizás una foto de la banda presida ahora algún salón del Gran Ducado.

Próximos conciertos:

Madrid 29 de noviembre – Sala Siroco (21.00h)

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