Ahora el capitán es Gabi Planas

El compositor madrileño y batería de Salto presenta su primer largo en solitario, Adiós Juan Capitán

 

RAQUEL ELICES

Pocos músicos pueden decir que tocaron bajo el mismo techo de la iglesia a la que acudía Billy Preston, un grande del soul y uno de los privilegiados candidatos a quinto beatle por su gran implicación en el disco Let it Be. Gabi Planas es uno de ellos. Durante casi cinco años, las baquetas de este madrileño golpearon religiosamente la batería en un coro góspel en Los Ángeles. Aquella experiencia cambió su manera de afrontar la música. “Fue increíble. Descubrí su historia a través de algunas personas que llevaban 60 años acudiendo a esa misma iglesia. Muchos habían conocido a Preston y sobre todo a su madre, que fue una de las directoras del coro”, recuerda Planas. Tampoco deja pasar el detalle de que él “era el único blanco” en aquel lugar.

Gabi, que por entonces estudiaba música en la ciudad californiana, habla de Los Ángeles como la que un día fue su “segunda casa”, pero sobre todo se refiere a aquellos años como una etapa crucial en su vida que ahora impulsa y marca el rumbo de su carrera artística. “Allí conocí a baterías de todo el mundo. Los que más me impresionaron venían precisamente del góspel moderno”, cuenta sentando en una cafetería de La Latina. La batería era el centro de su formación, un instrumento que le atrapó desde niño: “De pequeño estaba obsesionado con Keith Moon de los Who, Levon Helm de The Band y, por supuesto, Ringo Starr. Soy totalmente de Ringo”.

Baquetas en manos, en Los Ángeles también tuvo la oportunidad de grabar dos discos, entre ellos Lights Are Burning de Rob Larkin & The Wayward Ones, una elegante propuesta que fundía soul y americana. Pero este “músico hambriento”, como él mismo se define, necesitaba probarse a sí mismo. “Creo que es algo natural. Empecé tocando la guitarra, luego la batería y cuando menos te lo esperas estás escribiendo tus propias canciones”, asegura Planas. Algunas siguen “guardadas bajo llave”, otras formaron parte de su primer EP, No More Silence Under The Trees, que presentó en 2015 bajo el nombre artístico de Captain John.

Con lo aprendido en la maleta, en 2016 tomó el camino de vuelta y regresó a Madrid. Una nueva ruta en su travesía que ahora tiene toda una declaración de intenciones en modo de despedida de aquel pasado: Adiós Juan Capitán (2018). Así se llama su debut en largo. Un título que deja entrever el empaque de un músico que tiene algo que extraerle al pasado y también ciertas cosas de las que desprenderse. “Escribí y compuse todo el disco en L.A., así que la ciudad está muy presente en las canciones”, asegura el músico. También influye en él su incorporación a la banda madrileña de rock americano Salto. “Conocí a Germán a través de Ekain Elorza y Paco López de Morgan. Ellos son amigos míos desde hace casi veinte años y me habían hablado de él antes de regresar a Madrid. Fue una oportunidad increíble”, reconoce el músico.

Empapado por todas aquellas experiencias, el disco exhibe un carácter mestizo. Rock cálido que araña nostalgias cubiertas por una capa de polvo oscuro. Gabi Planas reconoce que “existe un poso de la americana” en el disco, más presente en canciones como ‘Faustin’ o ‘Tierra del Miedo’ que guardan cierto aire fronterizo. Pero la amalgama de influencias que recoge Adiós Juan Capitán se abre a otros caminos, con sonidos folk de raíz inglesa que recuerdan a Gravenhurst o al rock mestizo español de Juan Perro. Para Gabi, todo es mucho más sencillo, se trata de un álbum que atardece. “No es para por la mañana, es un disco para escuchar entre la primera y la segunda caña de la tarde”, apunta. Cala también la presencia de las baterías, bajo la batuta de Gabi Planas y la inestimable presencia de Elorza. “Antes de grabar el disco, hice una maqueta en mi casa en la que grabé todos los instrumentos. Tenía muy claro lo que quería en la batería, pero quería que en la grabación estuviera Ekain”, apunta Planas. Junto a ellos, el productor Alfonso Ferrer (Jero Romero, Julián Maeso, Paul Zinnard…) termina la narrativa sonora aportando una misma línea a todo el conjunto de melodías.

Las letras cobran también una especial importancia en la composición del disco. “Las canciones surgen de lo que estoy viviendo en ese momento, pero no necesariamente son autobiográficas”, cuenta. Recuerda que a la hora de escribir El Sur, le influyó mucho “las calles de Los Ángeles, ciertos lugares y sobre todo personas” que conocía. Por eso, confiesa, le tiene tanto cariño a este trabajo. “Me recuerda muchos momentos y también a muchas personas”, continúa. El músico reconoce que escribir canciones le sirve como “terapia”, pero al mismo tiempo se convierten en “un arma”. “Es un ejercicio en el que te expones por completo, especialmente ahora que he compuesto en español. Te enfrentas a ti mismo”, concluye. Y lo dice tan convencido como cuando confiesa que “está deseando grabar el siguiente disco”. De momento, asegura, lo tiene “muy avanzado”. Para eso habrá que esperar, mientras, seguiremos despidiéndonos del marinero y saludando al nuevo capitán, Gabi Planas.

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