Gary Clark Jr, blues contra el supremacismo

El músico norteamericano publica This Land, una rabiosa colección de canciones que combinan blues, rock, R&B e incluso hip-hop sin ningún prejuicio

 

JUANJO RIESGO

El blues ha sido, desde sus orígenes en el delta del Mississippi, un arma de doble filo para aquellos que lo esgrimen. Por un lado, es un lamento que exorciza frustraciones personales y sociales y, por otro, una manera de plantarle cara a un sistema que se ceba siempre con los mismos colectivos.

Gary Clark Jr era la nueva esperanza del blues cuando publicó su primer álbum, Blak and Blu (Warner Bros. Records, 2012). Ahora, siete años después y con su tercer trabajo de estudio bajo el brazo, es un bluesman de pleno derecho. This Land (Warner Bros. Records, 2019) honra la esencia primaria del blues y explora sus nuevas y modernas posibilidades a partes igual.

Producido por el propio Clark y su ingeniero Jacob Sciba, This Land compila años de fusionar sonidos afroamericanos, a nivel instrumental, y suma un beligerante mensaje social, tan necesario en tiempos de políticas ultraconservadoras. El tema que abre y da título al álbum es una perfecta declaración de intenciones que además está basada en hechos reales. Un blues rabioso en el que encaja un acompañamiento electrónico y sobre el que Gary Clark Jr casi rapea narra la historia de cuando el guitarrista, ya consagrado por crítica y público, compró un rancho en su Texas natal, concretamente en Austin. Fue en ese momento cuando la América supremacista de Trump le dio en toda la cara; un vecino le increpó alegando que alguien como él no podía vivir en aquel lugar. La respuesta de Clark, en forma de canción, no puede ser más clara: “fuck you, I’m America’s son / This is where I come from”.

A pesar de que la fiereza inicial se diluye en el discurrir del elepé en pos de canciones más amables, no se pierde ese poso reivindicativo. ‘What About Us’ rezuma también inconformismo hacia quienes están cómodamente anclados en el poder. La voz de Clark en falsete se apodera de los temas más imbuidos por el R&B, como es el caso de ‘I Walk Alone’ o ‘Pearl Cadillac’, esta última dedicada a su madre. ‘Feed the Babies’, que sigue una senda similar a las canciones mencionadas anteriormente, se viste de funky setentero al más puro estilo de Marvin Gaye o Curtis Mayfield.

En un nuevo viraje hacia territorios sonoros ajenos a la columna vertebral que es el blues para Gary Clark Jr, ‘Feelin’ Like a Million’ se cubre de esencia reggae para describir una historia de amor en una eufórica noche de viernes. El ímpetu juvenil permanece en ‘Gotta Get Into Something’, si bien poco tiene que ver en lo instrumental; este tema es un rock’n’roll descarnado que coquetea con el punk primigenio de New York Dolls.

La faceta más tradicionalista de Gary Clark Jr reluce en dos temas hacia el final de This Land. La crítica política, de un modo más satírico que violento, vuelve en ‘The Governor’, un breve blues acústico que suena añejo y se sustenta por un slide al estilo de Robert Johnson. ‘Dirty Dishes Blues’, por su parte, recuerda al lamento en forma de blues eléctrico de Muddy Waters.

La conciliación entre intimidad familiar y vida en la carretera y la demanda de justicia social son las dos líneas argumentales de este álbum, que eleva a Gary Clark Jr unos cuantos peldaños más en su ascenso al Olimpo del Rock gracias a una ecléctica combinación de subgéneros que nacen de la música popular afroamericana. Eso sí, en This Land el eje central de toda la maquinaria sonora sigue siendo el blues.

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