Jacobo Serra, un activista de las canciones

El músico manchego afronta la recta final de la gira de Fuego Artificial

 

MARÍA F. CANET

Jacobo Serra (Albacete, 1983) ríe al recordar un sueño que tuvo durante la fase de composición de Fuego Artificial (Warner, 2017), en el que se despedía de los Beatles: “Era agosto, hacía mucho calor y tuve una ensoñación muy al estilo ‘Divina Comedia’ en el que se despedían de mí desde una barca, diciéndome que podía continuar mi camino sin ellos”. Aunque su segundo LP ha marcado cierta distancia con el folk pop de sus primeros trabajos en inglés mediante la experimentación con sonidos electrónicos, el músico —apodado “el beatle manchego”— admite que su encuentro con Paul McCartney en la graduación de varios de sus alumnos de LIPA (instituto de música fundado por McCartney del que Serra formó parte durante sus años en Liverpool) el pasado verano ha trastocado su mundo interior: “Le tuve a un metro y me impactó mucho porque de repente ves a una persona que conoces, y él a ti no; es como ver a tu padre y que no te reconozca. Me ha hecho pensar mucho sobre la fama, la beatlemanía, sobre mí, las redes social, y sobre si merece la pena la música porque me salí del papel de artista y me metí en el de fan loco”.

Producido por Juanma Latorre (Vetusta Morla), Fuego Artificial ha supuesto una arriesgada apuesta para el de Albacete, quién apostó por el castellano tras las buenas críticas cosechadas con sus trabajos en inglés: “Estoy gratamente sorprendido. Para mí era algo muy abismal porque cambiaba de idioma, utilicé diferentes instrumentos y colores, había dado el salto a una discográfica grande”, cuenta mientras acaba una porción de tarta de zanahoria.

El idioma, ha sido uno de los muros que —como canta en ‘La brecha’ —ha tenido que derribar: “Cuando cantas en el idioma de la gente, llega más; se emocionan y, a la vez, hace que te emociones más, es recíproco”. Con cierto enfado confiesa haberse visto condicionado por el castellano: “Es un lenguaje con muchos prejuicios, hay cosas que no queda bien decir. En inglés no hay límites”. Para el músico, los activistas son una de esas figuras maltratadas por el idioma y la sociedad: “En ‘El activista’ he querido rendir homenaje a una figura muy maltratada por el castellano y por la sociedad. Una persona que lo está dando todo por una causa, anteponiéndola a sus intereses personales ¿como puede tener una connotación negativa? ”, se pregunta mientras gesticula con intensidad. Serra, —que trabajó como abogado en Inglaterra— dejó su estabilidad para mudarse a Madrid y luchar por su sueño, algo que le hace verse como un activista de su gremio: “En realidad uso la figura del activista para hablar de mí. He sufrido, he perdido dinero, me vine a Madrid… Cuando amas algo y luchas por ello eres en cierto modo un activista. Es una travesía por el desierto”.

La indignación, esta vez política, se palpa en ‘El imperio’, tema que el músico compuso tras ver como Donald Trump era elegido presidente de Estados Unidos: “Fue la gota que colmó el vaso. Sentí preocupación por el presente y el futuro. Estamos volviendo a los años treinta”. Si bien admite que escapar de la realidad político-social  resulta complicado, el manchego, lejos de sentirse un artista politizado, cree que “tiene que haber un sentido” puesto que “mucha gente se apunta a carros de cosas, pero la deuda y la obligación es con nuestro arte”. Inquieto y analítico, busca un espejo los movimientos artísticos del pasado: “Vienes de la canción protesta de los 60’s, de Vietnam, y llega un momento en el que el artista deja de mirar lo que le rodea porque hay tanta crisis que la gente se cansa, se encierra en la ciencia ficción. Ahí, por ejemplo, surge el rock sinfónico conceptual, grupos como King Crimson, pasa también en el cine, el arte, la literatura…”.

Más consciente del paso del tiempo y generoso desde que es padre — “creo que para ser artista hay que ser egoísta y ahora lo soy menos” — afirma disfrutar del momento, sin pensar aún en futuros proyectos: “Desde que salí de las mezclas de Fuego Artificial estoy en el próximo, componiendo, pero aún no me he sentado a esbozar.  Ahora mismo solo estoy pensando en esta gira, creo que las canciones lo merecen”. Unas canciones que, en este año y medio de recorrido, afirma, han madurado: “La gira empezó muy fiel al disco, estaba muy orgulloso de lo que había hecho y quería tocar el disco tal y como era. Luego han tomado una vertiente minimalista muy diferente; la cosa ha tirado más por guitarras eléctricas que por sintetizadores”. Para la ocasión, el de Albacete ha regresado al formato trío — “juego mucho con las dinámicas, improviso mucho, y con una banda grande es difícil hacer eso” — y recuperado sus raíces folk: ”Hacemos un set de americana en mitad del espectáculo: dejamos las eléctricas, cogemos las acústicas y contamos otra película diferente”.

La tarta de zanahoria ha desaparecido del plato cuando ríe al contar que desde su encuentro con McCartney ha vuelto a soñar varias veces con los fab four: “De los Beatles nunca se sale”, bromea. Aún sin saber el rumbo que seguirá su carrera, Jacobo Serra seguirá ejerciendo su particular activismo desde primera línea del escenario.

 

PRÓXIMOS CONCIERTOS

21 DE MARZO, CAFÉ BERLÍN (MADRID)

22 DE MARZO, CLANDESTINO (ALBACETE)

29 DE MARZO, EL GRAN CAFÉ (LEÓN)

30 DE MARZO, NAVE 9 (BILBAO)

5 DE ABRIL, MUSIK (MURCIA)

 

 

 

 

 

 

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