John Prine: el triunfo alejado de los focos

John Prine recostado en un coche fumando

El veterano músico estadounidense adelantó en su tercer álbum la combinación de sonidos de raíces que dan forma a la música americana actual

 

JUANJO RIESGO

John Prine ha cantado y tocado al margen de la atención mediática desde que en 1971 publicó su primer álbum; una vida alejada de los focos que, en contraste, ha iluminado con su influencia a varias generaciones de músicos hasta convertirle en una figura clave del folk y el country-rock norteamericanos.

Sweet Revenge (Atlantic Records, 1973), su tercer disco de estudio, supuso la consolidación de John Prine como cantautor; eso sí, reconocido no tanto por la crítica como por compañeros de carretera como Johnny Cash o Kris Kristofferson. En los albores de una nueva etapa para el rock de raíces, Prine continúa la estela combinatoria de Sweetheart of the Rodeo, el fabuloso disco de The Byrds considerado la piedra fundacional del country-rock y añade a la mezcla soul y rockabilly para ofrecer una completa colección de canciones que cuentan historias a menudo escritas desde un prisma humorístico, característica que define su personalidad y su composición.

La portada del álbum ya es un guiño para los aficionados al rock&roll y a las canciones de carretera: sobre un fondo azul, John Prine aparece en una fotografía recostado en los asientos frontales de un descapotable fumando y luciendo botas de cowboy. No es casual: aunque nace y crece en un pueblo de Illinois, la familia de Prine tenía su origen en Kentucky, de modo que su temprana vocación por el folk desemboca en poco tiempo en una imagen más outlaw. Algo que ver en ello también tuvo que su descubridor y padrino —le consiguió un contrato con Atlantic Records— fuera Kris Kristofferson, uno de los fundadores del Outlaw Country.

Bajo la producción de Arif Mardin (Aretha Franklin, Judy Collins) y con la colaboración de veinte músicos, John Prine concibió una serie de canciones que relatan la tragicomedia personal del músico. La canción que abre y da nombre al álbum es una maravillosa mezcla de country-rock y soul, ese sello distintivo que sigue dando a sus canciones en la actualidad, como puede comprobarse en alguno de los temas de The Tree of Forgiveness (Oh Boy Records, 2018), su último disco publicado.

El humor y la ironía se suceden en clave de folk en cortes como ‘Dear Abby’, la única grabación en directo que se encuentra en el álbum puesto que, según Prine, la versión de estudio perdía su esencia: no se escuchaban las risas del público durante su hilarante interpretación.

La faceta más personal de John Prine se deja ver en ‘Mexican Home’ y ‘Grandpa Was a Carpenter’. La primera de ellas, inspirada por su padre, evoca su figura viendo la vida pasar desde el porche de la casa, mientras que en la segunda refleja recuerdos infantiles con sus abuelos. Una versión del clásico tradicional ‘Nine Pound Hammer’, cantado anteriormente por Chet Atkins, Merle Travis o Bill Monroe, cierra Sweet Revenge como si se tratase de un homenaje a la música popular que ha inspirado a John Prine.

John Prine ha ido ganando el reconocimiento de sus compañeros de trabajo con cada uno de sus veinte discos de estudio publicados hasta convertirse en un músico de y para músicos, un artista de culto al que en algún momento de las últimas cinco décadas han mirado las sucesivas nuevas generaciones de cantautores country-rock, alt. country y americana.

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