La buena ventura de Santero y Los Muchachos

La banda valenciana publicó a principios de año su primer disco, Ventura, apostando por una revisión de los sonidos clásicos

 

MARÍA F. CANET

La palabra ‘ventura’ se asocia a tres conceptos: felicidad, suerte y casualidad. Ese azar reunió a Miguel Ángel Escrivá, antiguo miembro de La Pulquería, con su hermano Josemán y el guitarrista Soni Artal para crear un nuevo proyecto musical: Santero y Los Muchachos. El grupo valenciano publicó a principios de 2018 su primer disco, Ventura (Actua Music, 2018), apostando por una revisión de los sonidos de los 60 y 70: “Sentía la necesidad de volver a ese denominador común que nos gusta: los clásicos”, afirma Miguel Ángel.

Los valencianos muestran un enorme respeto por esos pioneros del rock and roll, algo que reflejan en el nombre de la banda: “La santería es la devoción por diferentes dioses; el rock and roll es nuestra religión y nuestros dioses son desde Elvis a Bruno Lomas, y aunque no sonemos a eso exactamente, todos forman parte de lo que somos”. Los hermanos Escrivá mamaron esa filosofía desde niños, gracias a su padre José Escrivá, bajista de uno de los primeros grupos de rock en España; los Top Sons: “Soni y yo montamos un grupo de versiones con mi padre y Pepe el rubio -otro miembro de los Top Sons- y nos parecía molón compartir con ellos escenario, su experiencia… Surgió Santero y entraron en el proyecto aunque desgraciadamente Pepe falleció”. Aunque lucen camisas western y botas vaqueras, se confiesan eclécticos, capaces de hallar influencias en diversos estilos: “Podemos apreciar una batería en una canción que no es de nuestro estilo y adaptarla al nuestro. Por ejemplo, la música latinoamericana nos ha influenciado sin ser parte de nuestro bagaje; nos contagiamos enseguida”, advierte Josemán.

El cuidado que prestan a las letras es otro de los ingredientes del sello Santero, apostando por situaciones cotidianas “cocinadas a nuestra manera”, con las que cualquiera puede sentirse identificado: “No es lo mismo saber estar solo que saber estarlo cuando la persona que has conocido ya no está en tu vida”. Así sucede en ‘Oaxaca’. Tampoco escapan a la candente actualidad: “‘Buenos y malos’ habla del momento crítico de este país, de las dificultades de llegar a fin de mes. Mucha gente se ha quedado en este país con los sueños por el aire. En Valencia están las preferentes; mucha gente tenía sus sueños invertidos ahí, incluso algún suicidio ha habido”, menciona Soni. Escogieron contar esas historias en castellano, idioma complejo en el que “encontrar tu carácter no es fácil”, para el que los ritmos urbanos han sido una importante referencia: “Creo que el hip-hop no hay que tenerlo olvidado, es el rock and roll de hoy en día, de las calles; manejan muy bien el castellano y de una manera muy sincera”, comenta Miguel Ángel.

santero

La impronta analógica es la base de su rock reposado, algo que cambia cuando se enfrentan a un directo: “El disco se fue gestando con lo que teníamos a mano. Al tratar de pasar todo esto -vientos, hammond- al directo vimos que era muy difícil. También teníamos ganas de simplificar, y ahora estamos en un punto híbrido. La canción tiene que seguir siendo la canción, guardar la esencia aunque cambie; ya tienes la versión del disco para ponértela cuando quieras”, indica Soni.

Ese punto híbrido, afirman, “va a ser el rumbo del siguiente disco” en el que ya están trabajando: “Seguimos con la presentación de Ventura pero nuestras cabezas están puestas en el segundo disco. Es un poco incómodo estar metidos en esto y seguir hablando de este disco; entiendo que para la gente Ventura es nuevo pero para nosotros no. Vivimos estos últimos coletazos más por la gente que por nosotros”, menciona Josemán.

La banda vive con alegría el boom que ha experimentado el rock valenciano en los últimos años, con bandas como Los Zigarros, Isma Romero o Badlands: “Hubo un momento de silencio porque el mundo editorial estaba en Madrid”, indica Soni, a lo que Josemán añade: “Ha sido trabajo y mérito propio, se lo están ganando. Nadie los ha puesto ahí”. Tienen claro que el respaldo que están recibiendo se debe a méritos propios: “Irnos a Albacete, Gijón y que haya 30 personas es brutal, primero porque les ha llegado sin necesidad de pasar por ningún filtro discográfico. Tener fidelidad en ciudades como Madrid o Valencia te da fuerza para aguantar en otras plazas donde esto no ocurre”. Al apoyo por parte del público se ha sumado el de compañeros consagrados como Leiva, que colaboró con ellos en ‘Aún’: “Nos invitó a abrir para él en un bolo en Valencia porque le moló el proyecto, y en una fiesta, de manera natural, surgió lo de grabarla juntos. Eso dice mucho de él, porque ha roto todo el protocolo donde esas cosas se negocian sobre la mesa; demostró que la música está por encima de todo. Luego tuvimos que rendir cuentas ante su compañía”, recuerda Miguel Ángel.

Santero y Los Muchachos parecen estar en el lugar indicado en el momento oportuno. Que esa buena ventura no deje de visitarles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *