Merry Clayton: desgarro en la sombra

La voz de Gimme Shelter

Repasamos la carrera de Merry Clayton, la voz que deslumbró junto a Mick Jagger en ‘Gimme Shelter’

 

MARÍA F. CANET

“Era tarde por la noche y yo estaba a punto de dar a luz; llevaba rulos en el pelo porque iba a acostarme. De repente me dijeron “Merry, hay un grupo de chicos en la ciudad, que se llaman los Rolling algo, son ingleses y necesitan a alguien que cante con ellos”. Me recogieron con el pijama puesto y mi bufanda de Chanel en la cabeza para tapar los rulos”. Así recordaba Merry Clayton (Louisiana, 1948) en el oscarizado documental ‘A 20 pasos de la fama’ cómo surgió su fortuito dueto con Mick Jagger en ‘Gimme Shelter’, tema que abría el álbum Let It Bleed. Como aquella madrugada de 1969 en la que los Rolling Stones lograron sacarla de la cama, la carrera de la artista ha permanecido siempre bajo la alargada sombra de grandes artistas. Joe Cocker, Neil Young, Linda Ronstadt, Carole King o The Who son algunos de los artistas a los que Clayton prestó su talento. Intervino en ‘Sweet Home Alabama’ de Lynyrd Skynyrd, que a pesar de convertirse en el himno sureño por excelencia, contó con coristas afroamericanas para sorpresa de las mismas. Pero la desgarradora voz que emergía por encima de la guitarra de Keith Richards en tono apocalíptico – “¡violación! ¡asesinato! Está a un solo tiro de distancia” cantaba- esconde una breve pero suculenta carrera en solitario.

Nacida el día de Navidad de 1948 -por lo que fue llamada Merry- e hija del reverendo de la Iglesia Bautista New Zion, como tantas artistas de soul, Clayton se acercó a la música a través de la religión; cuando aún era una adolescente ingresó en el coro de adultos de la Iglesia Bautista de Mt. Moriah (tras mudarse a Los Ángeles) y llegó a cantar de forma clandestina en el programa de radio de la Grace Memorial Church.

Su talento no pasó desapercibido y en 1963 grabó la primera versión del éxito ‘The Shoop Shoop Song’ (Isn’t in Hiss Kiss) que popularizó Betty Everett. Entre 1966 y 1968 formó parte de las Raelettes -grupo de coristas que acompañaba a Ray Charles– aventura a la que pondría fin para ingresar en el grupo Sisters Love y acompañar posteriormente al que se convertiría en su marido, Curtis Amy.

Tras la colaboración con sus Satánicas Majestades, Lou Adler, dueño de Ode Records quedó cautivado por Clayton. Su fichaje por la discográfica de Carole King o Scott McKenzie  motivó el despegue de su carrera en solitario. Su alma gospel -al estilo Mahalia Jackson- impregnó sus dos primeros discos, Gimme Shelter (1970) y Merry Clayton (1971), dos joyas sonoras en las que supo aunar los ecos eclesiásticos con los sonidos más salvajes y frescos de los setenta.

En ambos discos, la cantante realizó personales versiones de piezas emblemáticas del rock -‘Gimme Shelter’, ‘Tell all the People’ de los Doors, ‘Bridge Over Trouble Water’  de Simon & Garfunkel, ‘A Song For You’ de Leon Russel o ‘Southern Man’ de Neil Young- que cobraron una nueva dimensión soul, entre el sonido celestial y la rabia.

Destaca la fuerza de sus reivindicaciones feministas en cortes como ‘I’ve Got life’ o ‘Good Girls’ animadas por vientos setenteros. Clayton demuestra ser un torrente de fuerza, pero también es capaz de acariciar como terciopelo con su garganta en baladas como ‘Here Come Those Heartaches Again’ o el medio tiempo ‘You Walk On In’ que desprende aires del soul melódico insignia de su compositora, Carole King. Su camaleónica voz se adapta también a ritmos más bailables ‘Forget It I Got It’, derroche de groove, o ‘Glad Tidings’ que recuerda a Otis Redding. La intérprete hace  tocar el cielo en temas como ‘Sho’ Nuff’ -con los teclados y coros como protagonistas- para regresar a la tierra, a lo carnal,  de la mano del blues en ‘I Ain’t Gonna Worry My Life Away’ o ‘Streamroller’.

La artista publicó tres discos más en solitario Keep your eye on the sparrow (1975), Emotion (1980) y Miracles (1984), marcados por el funk y el disco que inundaron las pistas de baile en los setenta y los ochenta, lejos del gospel y el soul. Prestó su voz a la banda sonora de Dirty Dancing en el tema ‘Yes’ y en 2015 colaboró en el álbum A Head Full of Dreams de Coldplay.

En 2013, el documental ‘A 20 pasos de la fama’, que cuenta la historia de coristas como Darlene Love, Lisa Fisher, o Claudia Lennear, la puso en el punto de mira. Merry Clayton ha sido dueña de una voz vibrante y divina, que, sin embargo, no la ha permitido deslumbrar desde el primer plano. Una voz que desde sus inicios rugía como si se aferrara a una última oportunidad; desde las entrañas al corazón, condenada a permanecer a la sombra. Siempre quedará la oportunidad de descubrirla en mitad de la noche.

 

 

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