Playlist: Adiós tristeza, un homenaje a Enrique Urquijo

El próximos sábado 17 de noviembre se cumplirán diecinueve años de la muerte de Enrique Urquijo

DAVID ESTANCOUSQUI

El 17 de noviembre de 1999 el cuerpo de Enrique Urquijo (Madrid, 1960-1999) fue encontrado sin vida. Junto al portal número 23 de la calle Espíritu Santo de Madrid. Con la cazadora debajo de la nuca a modo de almohada y la camisa desabotonada en el pecho. Como tantos coetáneos, el compositor madrileño, líder de Los Secretos, fallecía a causa de una sobredosis. Y quizá de la manera más triste: solo y tirado en medio de una de las calles del cogollo de Malasaña, uno de los barrios que más frecuentó.

Aquella mañana de otoño en Madrid el día era claro, con el cielo azul y brillante por el sol. Fuencarral, la Glorieta de Bilbao o Carranza permanecían ajenas al posterior bullicio de sirenas de coches de policía y ambulancias. Aunque eran norma en el barrio, horas más tarde atraerían la atención de millones de curiosos como nunca hasta entonces. Algunos sorprendidos y otros no tanto.

La muerte del principal compositor de Los Secretos conmocionó a una sociedad que se estaba desintoxicando de la tragedia yonki, de las fotografías oscuras de parques anaranjados y llenos de zombis, del jeringazo en el cuello del taxista para robarle la recaudación de la jornada.  Una sociedad que parecía curarse las heridas de una plaga cuyas consecuencias habían aniquilado a miles de jóvenes.

En el año 2005, Miguel A. Bargueño retrataba con sinceridad la figura del compositor madrileño en la biografía –desautorizada por su familia, aunque no por sus amigos–, Enrique Urquijo: Adiós tristeza (Rama Lama, 2005). Una biografía que repasa la trayectoria musical y vital del mito más consecuente del rock patrio. Sin esconder lo feo ni ocultar lo bello. Una lectura recomendable e incluso obligatoria para todo aquel que le guste la música, pero no solo. Porque alrededor de la figura de Enrique, de sus historias desalentadoras, amargas, trágicas como la muerte de Canito (primer batería de Tos), Bargueño recrea un cosmos que permite al lector conocer la realidad que rodeó al músico, pero también la que se vivió en España desde finales de los setenta hasta la muerte del líder de Los Secretos.

Adiós tristeza, minimiza la leyenda del compositor triste que va a garitos tristes para escuchar canciones tristes y emborracharse. Presenta a Enrique Urquijo como un tipo vitalista, alegre e incapaz de consentir las injusticias. Un tipo que utilizaba la música para expresar con naturalidad y sencillez aquello que su timidez no le permitía explicar de otro modo. Episodios como el encuentro que tuvo con el Príncipe Felipe en el Honky Tonk de Madrid. El final o no de su amistad con Joaquín Sabina. Su desencuentro con Jackson Browne. Incluso su muerte cuando trataba de reordenar su vida, dan cuenta de la personalidad y del carácter excepcional de un músico que hipnotizaba con sus canciones y de cuya boca solía salir magia.

El próximo sábado habrán pasado diecinueve años de la muerte de Enrique Urquijo. En Free Rockin’ queremos hacerle un homenaje a través de las canciones que a él le gustaban.

Desde canciones que él mismo reinterpretó –José Alfredo Jiménez o Agustín Lara –, para convertirse en uno de los interpretes más delicados de la canción en español. Hasta otros intérpretes a los que Enrique admiraba como Luz Casal. O Juan Antonio Canta, el músico cordobés autor del efímero éxito El rap de los 40 limones. Un fijo como Enrique de los garitos en los que los cantautores se buscan la vida en Madrid, como el Libertad 8 o el Rincón del Arte Nuevo, que se suicidó tres años antes de la muerte de Urquijo.

Recuperamos también Warren Zevon, a Neil Young y a su idolatrado Jackson Browne. Aquella música americana que Los Secretos adaptaron para todo el público. Dolly Parton, Emmylou Harris. Y también una de las canciones que Enrique consideraba más tristes como es Yolanda de Pablo Milanés. A Vainica Doble, a las que siempre reivindicó. O la que para él fue la mejor canción del pop español: 20 de Abril de Celtas Cortos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *