'Landlords' o la confirmación de Marta Delmont

Portada Landlords Marta Delmont

La joven cantante catalana publica su segundo disco y se postula como uno de los nuevos nombres a tener en cuenta dentro de la americana nacional

 

MARÍA F.CANET

Existe un sendero cada vez más transitado en nuestro país: el de la música americana. Las melodías de frontera mezcladas con historias de carretera parecen estar conquistando a los músicos españoles. Si durante años nadie apostaba por la americana como caballo ganador, en la actualidad crece el número de jóvenes que deciden emprender su camino a lomos de este viejo corcel. En España, son precisamente ellas las que han tomado las riendas de este amplio género: a nombres como los de Nat Simons, Virginia Maestro o Joana Serrat, hay que sumar ahora el de Marta Delmont.

Tras las excelentes críticas recibidas con su primer trabajo, Silver Blaze (2016) —producido por Joana Serrat—, la joven cantautora catalana acaba de publicar su segundo LP, Landlords (Great Canyon Records, 2018), bajo la producción del músico barcelonés Bernie Sánchez (Eric Fuentes, Joana Serrat, Joan Thelorious). Grabado en La Mansión del Rock (Barcelona), el álbum desprende la esencia del sonido Nashville a través de medios tiempos luminosos repletos de matices, donde destacan especialmente las guitarras fronterizas de Max Moscardi y el pedal steel de Miguel P. Kersley.

Si hay algo a destacar en Landlords es el poder evocador de las canciones que lo componen, que recrean escenas propias de un western en la mente del oyente. A través de sobresalientes arpegios sureños, ‘Another Load’ —tema que abre el disco— alude a una caminata solitaria por algún desierto, mientras que ‘Go North ’resulta  la banda sonora perfecta para un viaje por carretera, incluido un fantástico in crescendo final.

Los aires folk dominan el grueso de la obra gracias al violín de Caterina Carbonell en los cortes más luminosos como ‘For Sale’, ‘Waterproof Mascara’ o la propia ‘Landlords’. Siguiendo este viaje por carretera, siempre es bueno realizar una parada en un Honky-Tonk; ‘The Wreckless’ configura un claro guiño al country-rock heredero de Gram Parsons, combinando rápidas guitarras, violines y vertiginosos teclados.

Bello resulta el contraste entre temas acústicos, como la melancólica ‘Most Of The Time’, y otros más eléctricos como ‘Ostende’, donde la guitarra eléctrica, el órgano Hammond y la batería cobran protagonismo. Sorprenden los sintetizadores de ‘Second Parts’, arrojando misticismo sobre una letra que aborda las segundas oportunidades en las relaciones amorosas. Un lugar destacado merece la oscura ‘No Prescription’, una compleja composición marcada por el piano de Oriol Romaní —que parece imitar el sonido de un reloj marcando la hora—, guitarras y sintetizadores que crean un aura tenebrosa y de misterio, acentuada con un sorprendente giro acústico y un final psicodélico.

El segundo larga duración de Marta Delmont ofrece a quién escucha una infinidad de paisajes que destacan sobre una base de country-folk. Un disco homogéneo al que hacen crecer los pequeños detalles que inundan las canciones, así como la dulce voz de la cantante, que actúa como guía en este camino luminoso.  A pesar de enraizarse en la tradición norteamericana, Delmont logra un sonido renovado y actual, postulándose como un nuevo nombre a tener en cuenta dentro de la americana estatal.

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