Soledad Vélez: la joven que canta historias de amor

Fotografía de Soledad Vélez jugando con un hombre disfrazado de mono

Las raíces, la noche y el misticismo marcan su último trabajo: Nuevas Épocas

 

CAYETANO FERNÁNDEZ

No, Soledad Vélez (Chile, 1988) no es un personaje de Luis Sepúlveda; no, no persigue felinos salvajes en la oscuridad de la selva ni posiblemente lea novelas de amor al caer el sol. Pero en ‘Nuevas épocas’ (Subterfuge, 2018) hay historias de amor, historias de principios y finales conectadas por la simbología de la noche y la naturaleza. No, nada tiene que ver. Es una nueva forma de entender y vivir la música, una nueva conexión con su lengua materna y por tanto, con sus raíces; de ahí que por primera vez cuente con un productor, componga en castellano y comparta canción con otra voz. “Es un cúmulo de cosas nuevas, pero además de eso, están las canciones que hablan de inicios y finales, formando para nosotros una nueva época”, aclara Soledad oculta tras sus Wayfarer negras. Definitivamente, el título del disco es revelador, igual que lo es una portada donde todo el foco queda centrado en una figura oscura de porcelana, una pantera negra de ojos verdes, un animal cargado de misticismo, según Soledad: “ tú no buscas a la pantera, ella te encuentra a ti. Significa una nueva etapa en tu vida, no debes tener miedo, es la luz de la noche. Todo se unió y fue cósmico: las canciones, el momento, la pantera…”.

Tras varios meses en el mercado, Nuevas Épocas ha logrado crear un vínculo especial con un público que se sabe las canciones, las canta, “las hace suyas”, dice Soledad: “no te miento, todos los días recibo mensajes de la gente por el disco, agradeciéndome cosas. Es muy bacán porque te entran muchísimas más ganas de seguir tocando por todas las ciudades”. La artista chilena sabe que el castellano ayuda, es obvio, pero este cambio es algo que viene de dentro. Tras su paso por Chile y Ecuador, se reencontró con su familia, con su cultura. Allí sintió la necesidad urgente de plasmar su identidad en su trabajo, hacerlo más real. “No quiero volver a cantar en inglés, ahora mismo lo quiero hacer todo en castellano, fue una necesidad supercalurosa. Me puse a escribir y fluyó todo desde el primer momento”, explica. Para Nuevas Épocas Soledad Vélez no ha estado sola, por primera vez un productor se ha sumergido en su universo; el elegido: Guille Mostaza (Álamo Shock). “Yo ya quería trabajar con él en el anterior disco, pero no pudo ser, así que para este trabajo me parecía que tenía que estar”, aclara.

Con Nuevas épocas Soledad Vélez ha dejado muchas cosas atrás, una de ellas el folk, crónica de una muerte anunciada ya en Dance and Hunt (2016), para adentrarse en la noche de la mano del synth pop. El sintex, los loops y los ritmos le confieren un carácter casi chamánico, una idea que cobra fuerza en directo, cuando se libera del instrumento, se acerca al público y baila. En Tierra de Fuego los chamanes son elegidos en sueños, igual que las canciones eligen a Soledad: “es muy loco, mis sueños son supernítidos de la hostia cuando sueño música, es muy loco. Sueño que estoy componiendo una canción o que estoy en un escenario y estoy tocando una canción que nunca había oído antes”, comenta. Pero los chamanes nunca están solos, los ancestros guían al nuevo pupilo, como hizo la música de Violeta Parra, a quien rindió homenaje en varios conciertos durante la grabación del disco: “eso también fue mágico. Recuerdo que mientras grabábamos, cogía la guitarra y me ponía a tocar Violeta Parra. Entonces estaba ahí y Guille también lo sentía, era como que Violeta Parra de alguna forma estuvo ahí”, cuenta Soledad.

Gracias a los sueños surgió también una de las colaboraciones de este disco, la de Gerard Alegre (El Último Vecino) en la canción ‘Cromo y Platino’, una de los temas más redondos de este LP. A la participación en Nuevas Épocas de Guille Mostaza y Gerard Alegre hay que sumar otro nombre,  el de Joe Crepúsculo. “Es superbacán, es muy amigo mío y le amo con locura. Antes de ‘Ven para Acá’ nunca habíamos trabajado a este nivel, pero fue genial, creo que entiendo su universo musical y me atrae mucho”, confiesa. Soledad Vélez está disfrutando con Nuevas Épocas, quiere exprimirlo al máximo, recorrer todas las carreteras posibles y llevarlo a todos lados, pero a la vez ya está pensando en el próximo paso: “le estoy dando un poco una vuelta de tuerca a todas esas cosas que me gustan ahora”. 

 

Próximos conciertos:

2 de noviembre, Ateneo – Elorrio

3 de noviembre, Bar Muelle – Bilbao

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