Staytons: cuando el rock también se baila

‘Singularity’ presenta diez temas producidos por Igor Paskual

Puntuación: 7/10

JUANJO RIESGO

El rock’n’roll, entendido como la rebeldía juvenil de enfrentarnos a nuestros mayores al mismo tiempo que nos evadimos de los problemas del mundo real, ha perdido esa esencia revolucionaria en pos de un rock descafeinado de mirada intimista y reflexiva. Los tiempos están cambiando, no hay duda, y por ello es más importante que nunca que las nuevas generaciones sigan imbuidas del espíritu del rock’n’roll primigenio que incitaba a mover las caderas y sacudir las melenas despreocupadamente. Y ese es el objetivo de Staytons, que se presentan como una propuesta vital y vitalista en nuestro panorama musical. Desde la localidad asturiana de Villaviciosa, esta banda formada por cinco chavales que no superan los veinte años de edad presenta su disco debut, Singularity (Boomerang, 2018), producido por Igor Paskual, guitarrista de Loquillo.

Debatiéndose entre el blues y el rock, el tema que da título al álbum pone en marcha la maquinaria funky con un groove muy similar al del comienzo de ‘Summer in the City’, de los Lovin’ Spoonful. Sin perder esa marchosa seña de identidad, se suceden ‘I Think I’m Going To Buy A Boat’, en la que Staytons se desmelenan al son de buenos coros y armonías vocales, y ‘Good Tempered Man’, que inicia un giro hacia el blues mientras combina voces que parecen emular el hip-hop de la californiana ciudad de Compton.

Pese a su impulsiva e imperiosa juventud, Staytons también saben hacer canciones más sosegadas. ‘Solitude’ es una de ellas, un magnífico tema que comienza con teclado y guitarra y va creciendo a lo largo de su minutaje, incorporando instrumentos, coros y un talentoso solo de guitarra para cerrar el corte en un épico éxtasis. ‘Black Polish’ retoma el aire funky gracias a la trompeta y al bajo que, hacia el estribillo, otorga a la canción cierta similitud a Red Hot Chili Peppers.

En ‘Funeral Home’ vuelven las voces urbanas, escupidas con rabia al micrófono, que se apoyan sobre potentes guitarrazos y vientos de altos vuelos. Por primera vez en el LP se dejan ver muestras de influencia country que se encuentran con un pop-rock de calidad en ‘Gone’. Como si de un segundo acto de ‘Solitude’ se tratase, ‘Eventide’ encabeza la recta final de Singularity, que cierra su listado de canciones con la explosión rabiosa del solo de ‘Beyond Walls’ y el medio tiempo con poso de rock clásico ‘New Feels’: un broche de oro al disco con un final ecléctico a lo ‘Hey Jude’.

Tal y como el propio Igor Paskual explicaba a FreeRockin’, Staytons saben tocar la tecla del bailoteo, del rock’n’roll divertido y desenfadado. Son parte de una nueva generación de jóvenes que aún se deja iluminar y guiar por el camino que abrieron Elvis, Chuck Berry y tantas otras leyendas. Bailemos entonces, que no es poco.

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