'Sticky Fingers' o el guardián del rock and roll

La biografía no autorizada de Jann Wenner, co-fundador y dueño de Rolling Stone, ofrece un relato magnético e hipnótico sobre uno de los grandes referentes del rock

 

RAQUEL ELICES

El rock and roll es cuestión de actitud y Jann Wenner conocía perfectamente el ritmo. Lo demostró lanzando al mundo la revista Rolling Stone, un emblema para la historia de la música. Más de medio siglo de páginas y editoriales que, además de capturar la leyenda de las grandes estrellas del rock, lograron delimitar la contracultura de toda una época. Consciente de que para hablar de todo aquello debía mimetizarse con ese mismo espíritu, Joe Hagan retrata en Stick Fingers la vida del hombre que acabó transformando la cultura juvenil con un magnetismo que obliga a devorar el libro.

Documentos insólitos, grabaciones e imágenes inéditas alimentan la magia periodística de esta biografía —no autorizada— traducida por la editorial Alfaomega en su colección Neo Sounds. Oficialidad no reconocida aparte, el libro recoge cien horas de conversación con Wenner y más de doscientas entrevistas mantenidas con gran parte del firmamento musical, presente y pasado, que conoció al fundador de Rolling Stone.

El hipnótico prólogo del libro revela que el origen de aquella revista tuvo mucho que ver con “el rescate emocional de los Beatles”. Era el 9 de noviembre de 1967 y hacía solo cinco meses que se había lanzado el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. John Lennon, un héroe para Wenner, protagonizaba la portada del primer número de Rolling Stone. La revista se empapaba del legado beatle para convertirse en el catalizador social de la rebelión juvenil de los años sesenta y su fundador en el creador de una cosmovisión diferente: el de la música rock como forma de arte, movimiento cultural y expresión artística de la experimentación.

ROLLING

‘Sticky Fingers’ también saca a la luz una reveladora forma de hacer periodismo: en plena crisis económica y de identidad, esta excelente biografía es una oda, no para Wenner, que tiene 71 años y sigue en pie, si no para los días en que el periodismo impreso era aventurero e irreverente. Amenaza con convertirse en una biblia para muchos amantes de la profesión. Entre las muchas lecciones que entretejen sus más de seiscientas páginas, la más inspiradora es la más sencilla: escribir periodismo serio para hablar de rock. Ahora, cincuenta años más tarde, puede sorprender, pero a finales de los sesenta la innovación en una revista musical como Rolling Stone fue reclutar entre sus filas a intelectuales de formación universitaria, una idea radical para ese momento. “Aunque Jann no inventó la crítica seria de la música pop, fue uno de los que la popularizaron”, explica Mick Jagger en una de las entrevistas recogidas en el libro.

Follaestrellas, como lo llamaban a sus espaldas sus compañeros de redacción, Wenner no solo caminaba entre los grandes nombres del panorama musical, también era un trabajador constante en las instalaciones de Rolling Stone. Vigilando cada repiqueteo de las máquinas de escribir, se dejó en la revista cuerpo, alma y un buen saco de dinero. Su empeño en lanzar la edición británica de Rolling Stone le supuso perder gran parte de sus ahorros e incluso tener que enfrentarse al propio Mick Jagger, convertido en una especie de embajador de la revista. ¿El motivo?: una fiesta con ponche de ácido lisérgico, gente hospitalizada y la edición británica desmantelada.

Pero no solo de periodismo vive el hombre. ‘Stiky Fingers’ también revela el lado menos amable de Wenner. “Trepa empedernido”, como lo califica Hagan, el fundador de Rolling Stone creció con la nariz pegada al cristal de la alta sociedad. La revista absorbía los nuevos valores —sexo, drogas y rock and roll—, pero con ella Wenner perseguía lo que acompañaba ese mundo recién pintado: la fama y el dinero. “El periodismo era su pase vip para convertirse en quien anhelaba ser”, concluye Hagan.

El relato de su latente homosexualidad, también permite a Hagan mostrar parte de la política sexual de la época. Descubrimos así las inseguridades de un Wenner cuya verdadera identidad sexual se esforzó tanto en disimular: casado durante 43 años con Jane Schindelheim, una de las brújulas financieras y emocionales de la revista en sus inicios, acabó dejándola por Matt Nye, el hombre que se convertiría en su segundo esposo. A través de estas dos historias Hagan documentan los altibajos de los matrimonios y la vida sexual de Wenner.

Objeto de culto y de polémica, la vida de Wenner y la de la revista Rolling Stone son dos espejos situados frente a frente que reflejan la misma historia, con las imágenes de una época dorada convertidas en un símbolo que se aleja en el recuerdo y se repite gloriosamente, como el ritmo eterno del rock and roll.

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