'Electric Sunset': el nuevo viaje musical de El Twanguero

Diego García recorre todas las músicas populares de norte a sur de América en su último disco

 

DIEGO ARIAS

Elija el medio de disfrute musical de su preferencia, pulse play, cierre los ojos y deje que Diego García, El Twanguero,  cree las imágenes más eclécticas en su mente. Véase transportado al lejano oeste, sea protagonista de su propia versión de Pulp Fiction o James Bond. Baile desinhibido en las fiestas populares en algún rincón del sur de Estados Unidos o de la Latinoamérica más tradicional y ancestral, siempre guiado por el hilo conductor de la guitarra que este artista domina con la maestría y la seguridad de un Tarantino o un Leone.

Electric Sunset, el nuevo trabajo del compositor español, grabado entre Los Ángeles, Tucson y Madrid, viene cargado de energía evocadora y rítmica. Se disfruta a galope de redoblante desde el primer corte, que es algo así como un Ennio Morricone meets La Cumbia, y abre paso a un ofrecimiento musical sin miedo a la experimentación.

Galopando más rápido y con guitarras de ultratumba, el viaje continúa con ‘Raska Yú’, el single de lanzamiento: un homenaje al foxtrot con aire de bolero a lo Bonet de San Pedro que en manos de García —y con el violín de Ara Malikian— se transmuta en un jazz manouche que haría bailar a más de un muerto.

La cumbia aparece con ‘Cumbia del Este’, un tema que puede recordar a Selena y Los Dinos pero que García maneja con elegancia. Tras él, como si de un interludio se tratara, el agitado recorrido por este álbum hace un primer descanso rítmico y se deja refrescar con ‘Viento de Levante’, que pasa ligero entre percusiones y melodías místicas.

‘La Media Vuelta’, versión de José Alfredo Jiménez, se renueva entre clave y coros de las Antillas que se mecen en el rock ‘n roll con comodidad y nos acercan geográficamente a ‘Me Voy Pa’ Tulsa’ (en colaboración con la Orkesta Mendoza), un mambo que, entre mariachi y riffs con distorsión elegante, juntaría en la misma película a Sean Connery y Antonio Banderas.

‘Gernika’ es una declaración que entra contundente, con percusión pausada y ancestral, y que gana la atención del oyente desprevenido durante su desarrollo en forma de oración entre bolero, tango y jazz.

‘Gypsy Lady’, el primer tema de este álbum en contar con videoclip, prende fuego de nuevo con el duende flamenco que posee a las guitarras del surf rock. ‘Gypsy Lady’ arde y suena tan cool que bien podría reemplazar al ‘Misirlou’ de Dick Dale en Pulp Fiction.

La seguridad con la que se aproxima Diego García a los ritmos latinoamericanos se despliega con sensibilidad en ‘Gabo’, un homenaje al escritor Gabriel García Marquez que, con fuerza y calidez íntimas, no deja espacio alguno a posibles críticas sobre la calidad del artista valenciano para abarcar los ritmos del nuevo continente como si fueran suyos.

Con ‘Last Station’ se baja el telón, llegan los créditos de la película y se cierra el concepto de todo el trabajo. Entre blues y cadencias certeras, la luz del escenario se concentra en la guitarra solista que como en un ensueño se despide y agradece al que acompaña su solitario viaje.

Electric Sunset es fuerza narrativa. La libertad sin perder de vista el concepto. Es la contundencia de El Twanguero para reafirmarse como solista tras discos como Pachuco (2015) y Carreteras Secundarias Vol. 1 (2017). Es una experiencia sin fronteras y sin narcisismo. Un álbum que acompaña al oyente en el baile o cuando la vida le pilla, sin darse cuenta, mirando a lo lejos por la ventana.

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