Varry Brava: "Hemos llevado la alegría a los corazones indies"

La banda murciana presenta nuevo vídeo, “Satánica”; y se lanza a 6 noches de furor, una gira que les llevará por las salas más importantes de España presentando su último disco Furor

 

DAVID ESTANCOUSQUI

El aire frío se entremete por los pliegues y aberturas de las florales y vistosas camisas hawaianas, aunque el calor, de pronto y a ratos, se haga insoportable. “Creo que estoy incubando algo” advierte Óscar Ferrer, vocalista de Varry Brava, a propósito del clima cambiante que percute Madrid. Aäron Sáez, teclista de la banda, espera por ahora en un segundo plano. Los dos llevan gafas de sol. Las de Óscar son grandes y negras, pero se las quitará para la entrevista. Las de Aäron dejan entrever sus ojos.

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Varry Brava están de paso por la ciudad y se les nota cansados. Han llegado hace poco de su último concierto en Ontinyent. Están en medio de una gira interminable que ahora se llama Furor (Hook Ediciones Musicales, 2018) ’, como su último disco publicado a principios de 2018, pero que desde Demasié (Darlalata Music, 2012) aún no ha terminado. Y que además se amplía y se extiende con otras ‘6 noches de furor’ que los llevarán, entre febrero y marzo de 2019, a salas tan consistentes como Apolo 2 en Barcelona o La Riviera en Madrid, en las que podrán confirmar la trascendencia de una de las bandas más asentadas del mal llamado “indie español”.

Pero, además, Varry Brava traen a la mesa de la terraza de El Paracaidista un vídeo nuevo, ‘Satánica’, en colaboración con Alberto Jiménez de Miss Caffeina. “Yo no la hubiera hecho” se ríe Aäron refiriéndose a la colaboración. Óscar le devuelve la carcajada, en un juego de complicidades que se repetirá a lo largo de toda la entrevista, y contextualiza: “Es un esfuerzo que agradecemos muchísimo porque hacer esta colaboración, que ha sido irnos a una iglesia del siglo XVII en Alfaro, en la Rioja, estando tan liados como lo están ellos ahora con el nuevo disco, pues es un regalazo”. La versión de Satánica en el video es diferente a la del disco y es que “para sacar vídeos o cualquier material audiovisual, hay que hacer un trabajo con una producción propia y que al menos sea distinto de lo que ofreces ya con la música” dice Aäron. “Además, Alberto la ha hecho aún más bonita. Siempre habíamos comentado con él que teníamos que hacer algo juntos, porque ellos entienden el pop como lo entendemos nosotros” termina Oscar.

 

El pop te da libertad para ser transcendente o para ser lo que quieras ser dependiendo de tu estado de ánimo”

 

Varry Brava entienden el pop como un lienzo en blanco en el que pintar sus sentimientos sin censura y sin autocensura. “Lo bueno del pop es que es muy libre. Es pop Astrud, y flipas cómo escribe Manolo, y también es pop El Canto del Loco, y es muy divertido cómo escribe Dani Martín para El Canto del Loco. El pop te da libertad para ser transcendente o para ser lo que quieras ser dependiendo de tu estado de ánimo” dice Óscar. Un pop luminoso, como ellos mismos lo llaman, que se centra en la canción, en la que trabajan como orfebres modelando la pieza más sensible: “no creo que nos podamos permitir meter canciones de relleno en un disco. La música ya no funciona como antes que sacabas dos singles y las otras ocho canciones daban un poco más igual porque, si esos dos singles funcionaban, los podías trabajar dos años. Ahora la gente tiene un acceso más directo a la música y puede escuchar los discos completos, así que tienen que ser buenos discos en conjunto, canción por canción”. Un trabajo, el de crear canciones, para el que siempre tienen tiempo a pesar de las giras, de los conciertos, de las promociones y en el que son meticulosos y certeros: “las canciones tienen que ser buenas canciones” continúa Óscar “cuando tienes un buen estribillo…”, “lo tiras y lo usas como estrofa” complementa Aäron. Y se ríen. “Las canciones tienes que ser pegadizas” retoma Óscar, “tener rollo, y tienen que buscar al receptor.  La canción la tenemos que tener en la cabeza varios días, nos tiene que sorprender y que despertar una sonrisa cuando la estamos componiendo. Porque las canciones están por encima de la edad y de los tiempos”. “Si un niño es capaz de disfrutar de una canción es que es una buena canción pop” plantea Aäron como unidad de medida y sigue: “Las canciones tienen que tener un equilibrio. Luego a veces es más importante la forma de marcar una melodía, por ejemplo, que la propia verosimilitud de la letra. Lo bonito de la música es que las letras por sí no son nada si no están acompañadas de una melodía”. Pues hay un problema porque el Nobel de Literatura se lo dieron a Dylan. “Si fue para reivindicar la música, me parece bien. Pero son dos tipos de escritura diferentes” dice rápidamente Aäron. “¿Quizá te estás refiriendo solo al pop?” le pregunta Óscar. “A mí no me gusta diferenciar, no puedo disociar la música de la letra. Escribir letras sin pensar en la música es absurdo” responde Aäron, y continúa “Eso no es poesía, no es prosa, es otra cosa, y va acompañado de una melodía, de una interpretación, de una manera de interpretar todo”.

 

Somos mártires de la alegría

 

En el rollo indie, al contrario que al rock o al cantautor sesudo e introspectivo, al pop, ataviado de esa enorme careta de desenfado, no se le presupone como vehículo para contar historias. “Siempre hemos tenido la sombra de ser una banda más de diversión que una banda de verdad” dice Aäron. Y continúa: “El concierto de Varry Brava es una fiesta. Ya. Pero es que nosotros también queremos pasárnoslo bien y que la gente se lo pase bien. A la gente le gusta sobre todo que no se les juzgue. Y nosotros no les juzgamos, quizá por eso quieren ir a nuestros conciertos”. “De todas maneras” añade Óscar, “la gente empieza a ver que somos una banda con una trayectoria, con un trabajo y que hay un fondo. Pero al principio era como: estos tíos ¿a qué vienen aquí a vestirse con chaquetas de colores y a ponerse camisas con chorreras? Y ahora casi todos los grupos hacen cosas más luminosas, no siempre metidos en esa suciedad de guitarra”. Corta Aäron: “Hemos llevado la alegría a sus corazones”. Óscar se ríe: “Seré un mártir por ti”. “Somos mártires de la alegría” sentencia Aäron entre risas. “A ver” sigue Aäron: “podríamos sentirnos mártires si no hubiéramos funcionado y la banda hubiera desaparecido y estuviera en mi casa diciendo: mira cuántas bandas hacen lo que hacíamos nosotros. Pero nos está yendo bien. Estamos trabajando”.

Una de sus mayores influencias en lo de escribir canciones ha sido Tino Casal. Y no solo eso. “¡Qué alegría!” Aäron, “es que como figura personal es lo más grande. Han pasado muchos años y no ha habido otro igual. En los años ochenta, Tino Casal era creativo y profesional: se vestía, se pintaba, dibujaba, diseñaba, producía (los primeros discos de Obús)…; y eso no se lo recuerdo a nadie en España”. Oscar mueve la cabeza de arriba abajo con decisión. “Es así”, responde con rotundidad al discurso de Aäron.

Tino Casal falleció a los 41 años en un accidente de tráfico en Madrid sin el reconocimiento que otros de sus contemporáneos, dedicados a menesteres de mejor fama como el rock y la trascendencia, sí tuvieron. Quizá por el prejuicio atávico que reduce al pop, y más concretamente al pop electrónico, a un golpe desinhibido y fugaz que no puede perdurar en el tiempo. Pese a que los estribillos más recurrentes y menos mundanos, al igual que antaño eran los refranes, son los de aquellas baladas de Raphael o Rocío Jurado, o los de aquellas canciones pop de Mecano o Radio Futura. Y así lo han digerido las bandas del indie español que, desde hace años, van introduciendo poco a poco la electrónica primero en sus conciertos y luego en sus discos. También “los estilos cambian” dice Óscar, “y casi todas las bandas llevan algo de electrónica a sus conciertos. Nosotros llevamos ocho años y ahora vemos que ya no solo La Casa Azul o Fangoria son los que hacen algo más electrónico. Lori Meyers fueron de los primeros que empezaron a meter sintetizadores, con las producciones de Sebastián Krys, y se les criticó mucho. Pero la gente ya se ha acostumbrado a eso”. Aäron muestra, como un buen vino, cuerpo en esta cuestión: “David Byrne dice en su libro Cómo funciona la música que somos hijos de las tecnologías. Y es así. Somos hijos de las situaciones: en las que compones, en las que trabajas, las propia del país. Las situaciones en las que las bandas crecen más y en las que más rápido llegan a la gente se dan en los festivales y, en un festival, todo lo que es llamativo, lo que te hace bailar y pasar un buen momento funciona mejor que algo más introspectivo. La gente lleva de pie y bebiendo desde las siete de la tarde y les tienes que dar alegría y movimiento. De todas maneras, la tendencia de las bandas está siendo mover a la gente. Estamos en esa época”.

 

Los que creen que hay un problema cuando una chica se quita la camiseta en un concierto son gilipollas

 

Una época en la que, igual que crece exponencialmente la cantidad de bandas que complementan sus directos con la electrónica, la libertad de expresión está en entredicho después de los casos de artistas procesados judicialmente por las letras de sus canciones o, últimamente, por denigrar e intentar estigmatizar, incluso desde instituciones públicas, a artistas como Rocío, vocalista de Las Chillers, por quitarse la camiseta en un concierto. “Los que creen que hay un problema cuando una chica se quita la camiseta en un concierto son gilipollas” dice Aäron. Óscar, serio: “Es que yo no lo entiendo. ¿Dónde está la polémica en eso? Un clásico de la puesta en escena del rock es quitarse la camiseta. No hay polémica”. Fin.

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Las influencias de Varry Brava no se centran exclusivamente en Tino Casal. Óscar y Aäron han escuchado en casa lo mismo que han escuchado todos aquellos que recorren las procelosas aguas entre los treinta y los cuarenta años, aunque los hay que prefieren parecer cool y decir que desde chiquititos escuchaban a Bob Dylan. “La base de nuestro imaginario musical” dice Aäron “son las canciones de Manuel Alejandro, de Augusto Algueró, de José Calderón o de Alfonso Santisteban, que componían las canciones que luego interpretaban Rocío Jurado, Raphael, Julio Iglesias o Bambino. Y que son los grandes”. “Y que son muy cool” apostilla Óscar. “Mi padre” continúa Óscar, “ponía en el coche, cuando íbamos a ver a mis abuelos, a Julio Iglesias, Roberto Carlos, Nicola Di Bari, los cantantes melódicos de los setenta. Y mi madre tenía todo el día puesto Cadena Dial, así que me escuchaba toda aquella música en castellano, Perales, Julio Iglesias, Isabel Pantoja. Mi madre y yo somos muy fans de Isabel Pantoja”. “Yo de mi padre” dice Aäron, “tengo los discos de Radio Futura o de Golpes Bajos, pero también los de Raphael, los de Rocío Jurado, o los de Charles Azanavour (fallecido el mismo día de esta entrevista). Porque también me he criado entre la música de los ochenta y los baladistas melódicos de los setenta”.

 

“Mortal y Rosa es un verso que metimos en una canción pero que al final no entró

 

A pesar del cansancio, durante la refriega de la conversación Aäron y Óscar se desenvuelven, y se muestran perspicaces, despiertos, rápidos, hábiles. En unos minutos tendrán que pillar en Atocha el tren que les devuelva a casa. Allí podrán apartarse del ruido que ellos mismos generan, de los clics de las cámaras de fotos, de las entrevistas en el último minuto. “Yo he sido siempre de leer” dice Aäron. Y continúa: “Me estoy terminando El país de las últimas cosas de Paul Auster, aunque no me está matando. Pero el último libro que me gustó mucho fue el de Carta a mi mujer de Umbral. Es que tengo debilidad por Umbral y por Mortal y Rosa. De hecho, Mortal y Rosa es un verso que metimos en una canción pero que al final no entró”. “En Nadia” le completa Óscar. “Cuando íbamos a grabar la canción empezaba: Nadia es perfecta y yo soy mortal y rosa” tararea Aäron. “Lo mejor es plantar una sombrilla en medio de la playa, con una nevera llena de cerveza y un libro, y fumarte un pito, y quedarte dormido” dice Óscar. “Cuando vuelvo a casa” continúa, “cada vez disfruto más de la gente a la que quiero: de mis padres que se hacen mayores, de los amigos porque hace tiempo que no los veo. Estamos mucho tiempo fuera y el tiempo pasa, y te das cuenta de que ya no estás tanto con la gente con la que antes pasabas mucho tiempo”. “Bueno, yo he empezado ahora a pintar, he comprado un montón de óleos y de lienzos, no tengo ni puta idea” se entromete Aäron rompiendo el momento. Óscar se ríe. “Bueno, que me gusta pasear por el campo, ir a la montaña con mis perros y mi novia” acaba Óscar.

Dijo Emma Goldman – anarquista, feminista y luchadora por los derechos de las mujeres del siglo XX, – que “si no se puede bailar, no es mi revolución”. Tanto Óscar como Aäron podrían haber enunciado una frase que tiene su poso histórico, como lo tiene Varry Brava en el actual pop en español.

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