El trazo de Wanda Jackson

“Así que una mujer de cabeza dura

se dirigió a un hombre de corazón blando 
Esa ha sido la causa del problema desde el principio del mundo
Una mujer cabezona  es una espina

en el costado del hombre”

ANA VALVERDE

Si Dolly Parton es la rubia buena que suplica de corazón que no se lleven a su hombre (Jolene), Wanda es la Jolene, que se lo lleva. Si las Ronettes piden dulcemente que les acaricies la mejilla, (Be my baby) Wanda es la chica que quiere amor, pero del bueno (Cool love). Ella es la histeria del Hillbilly, el gruñido de Rock, el descaro del Rockabilly, es la reina de belleza country que esta hasta el coño de que le echen tanta laca. Solo una provocación guasona como la suya es capaz de convertir una canción sobre la bomba de Hiroshima y Nagasaki en número uno en Japón.

Considerada por la crítica americana como una “Riot Girl”, personifica a una de las primeras (por no decir la primera) voces femeninas del rock and roll. Armada hasta los dientes con su fiel guitarra le falta tiempo para zarandearse y  gritarte que quiere que se lo hagas bien ,porque, oye, ha venido aquí a divertirse.

EN CARNE VIVA

Si bien, muchos de nuestros artistas hablan de su temprana inspiración con los almohadillados vinilos, Wanda solo responde ante la electricidad del directo. Su padre le contagio la fiebre por la música viva desde pequeña. Jackson apenas rozaba los ocho años cuando su padre la llevaba de concierto, poniéndola enfrente de esas viejas glorias como Spade Cooley o Bob Wills.

Su progenitor no solo la ayudo a encontrar su vocación, también le regalo una guitarra para que ella sola pudiera decir todo lo que tenía que decir. Porque por aquel entonces, las niñas solo cantaban y era raro encontrarse a una mujer que también tocara un instrumento con destreza.

DAME 15 MINUTOS

Mientras estudiaba en algún colegio del Oklahoma profundo, Wanda se hizo con un pequeño espacio de 15 minutos donde cantaba  con un estilo que giraba entre el country y el rock and roll. Fue de esta manera que Hank Thompson la descubrió y la invito a colaborar con su banda Brazos Valley. Y aunque el grupo quedo encantado con su colaboración, la productora no la admitió porque: “Girls don’t sell records”.

Sin embargo, y como era de esperar, esto no supuso en absoluto un inconveniente. Jackson siguió cantando en unos espaciosos 15 minutos que pronto aumentarían a 30. Así que imaginaos lo que podría hacer ahora. Doble o nada.

BURNING LOVE

La princesa del Rockabilly se cruza con el Rey. Presley pone sus ojos en ella y con un certero golpe de cadera le señala el camino al Rock and Roll. Los ojos de Wanda se tornan pardos y libera el rugido que la haría reina. Las malas lenguas dicen que hubo algo más entre Jackson y Presley que una señalización de camino, pero que ella, a diferencia de Janis Martin, quien obtuvo el minúsculo título de “Elvis Femenina”, no quería ser consorte y aunque siempre fueron amigos, el amor no duro mucho. No me imagino a ninguno de los dos entregando la corona.

DEMASIADO PARA EL ROCK&ROLL

Wanda Jackson no quería ser la versión  femenina de nadie, si acaso, una versión suavizada de ella misma. Dicen que, en varias ocasiones, tuvo que cambiarse de vestuario antes de salir a actuar por ser demasiado atrevido. Jackson se ajustó, por fuera es una buena chica sureña. Tacones medios, vestido por debajo de la rodilla y siempre bien peinada. Es correcta hasta que abre la boca y empieza a quejarse con sorna de los chicos blandos que no la dejan explotar.

A LAS VEGAS, BABY

Tras ganarse la fama de la chica más juerguista de EEUU, Wanda supo ver que su personalidad tranquila y familiar distaba mucho de aquella imagen rebelde y sexy que ya no se adaptaba a los nuevos tiempos.

A principios de los 60 el rock empezó a cambiar y ella sabía que no sobreviviría. De manera, que se retiró a Las Vegas donde redescubrió el Country y el Gospel. Y en la ciudad del pecado Wanda encontraría a Dios.

Después de pasar una larga temporada en silencio vuelve de la mano de Jack White quien produciría su último disco The Party Ain’t Over .Para el cual  una Wanda Jackson de 72 años desempolva sus flecos y nos vuelve a gritar con voz burlona y seductora que ella fue y será siempre la primera.